Colin Ireland: el asesino de homosexuales que atemorizó a Londres en 1993

Colin Ireland: el asesino de homosexuales que atemorizó a Londres en 1993

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Colin Ireland, el "Asesino Gay".

En 1993, un hombre inglés decidiría convertirse en asesino serial de hombres homosexuales. ¿Por qué? “Porque me parecen más vulnerables que las mujeres”, contestaría Colin Ireland durante el interrogatorio, después de que él mismo confesara los crímenes.

Colin nació en marzo de 1954 y tuvo una infancia difícil: era hijo de un hombre que nunca lo reconoció como tal, y fue criado enteramente por su madre y abuelos. La pasaba mal en la escuela, en donde era constantemente hostigado y amedrentado por otros compañeros.

Peter Walker, coreógrafo y director de teatro del West End, sería la primera víctima de Colin Ireland.

Creció y se desarrolló como un hombre de ancha espalda y ciento noventa centímetros de altura. Ya para los veinte años, Ireland tenía un historial delictivo considerable: allanamiento de morada, robo y extorsión. Además, tenía una afición por la milicia y el adiestramiento en supervivencia.

Siempre tuvo conflictos con sus relaciones sentimentales y sexuales, llegando a divorciarse dos veces de mujeres que eran mucho mayores que él.

Trabajó como cocinero en jefe en un restaurante local muy frecuentado por hombres abiertamente homosexuales. Fue bombero. Incluso fue voluntario en un refugio para indigentes y, por tan excelente desempeño y vocación, fue nombrado subdirector del lugar.

Lo despidieron después de que él maltratase a uno de los huéspedes del lugar y, según el director del refugio, “Ireland se veía afligido, creo que era el único trabajo por el cual se había sentido verdaderamente entusiasmado”.

Christopher Dunn, su segunda víctima.

Durante las fiestas del Año Nuevo de 1992 a 1993, Colin Ireland tomaría una decisión fría y premeditada: se convertiría en asesino en serie. “Los homosexuales son un grupo de víctimas potenciales porque son más vulnerables, y la gente les tiene menos simpatía que las mujeres”, diría entre sus declaraciones oficiales.

The Coleherne (remodelado y renombrado en 2008 como The Pembroke) era un famoso gay pub al oeste de Londres, frecuentado por la comunidad gay de Kensington, y en donde Colin habría embaucado a todas sus víctimas. No se trataba de una coincidencia, sino de una macabra elección por parte de Ireland, pues dos de los más cruentos asesinos de Inglaterra habían frecuentado este mismo bar en busca de sus víctimas en la década de 1980: Dennis Nilsen “El Estrangulador de Muswell Hill” y Michael Lupo “El Lobo de Londres”.

Perry Bradley III, hombre de negocios e hijo de un político americano, fue su tercera víctima.

El modus operandi del Gay Slayer, bautizado así por la prensa inglesa; consistía en ir a The Coleherne sin nada más que dinero en efectivo y un par de guantes, buscar a algún hombre despistado a quien le gustase el sadomasoquismo y el sexo rudo (pues así sería menos complicado inmovilizarlo con unas esposas comunes), robarles todo su dinero y después asesinarlos.

Entre homicidio y homicidio, Colin Ireland llamaría anónimamente a la policía para fanfarronear sobre el asesinato, a veces dejando pistas para jugar con los investigadores y llegando a dejar la cabeza del gato de una de sus víctimas sobre el pene de la víctima, y la cola del animal metida en la boca del hombre sin vida.

En total fueron cinco las víctimas que pasaron por sus manos: Peter Walker, coreógrafo y director de teatro, Christopher Dunn, bibliotecario, Perry Bradley III, hombre de negocios e hijo de un político demócrata texano, Andrew Collier, director de un asilo para adultos mayores, y Emanuel Spiteri, un chef de origen maltés.

Andrew Collier sería la cuarta víctima.

Terminó confesando los crímenes después de que sus huellas dactilares coincidieron con las huellas encontradas en la ventana de la repisa de Andrew Collier.

De la media decena de víctimas, cuatro de ellas fueron asesinadas en un breve periodo de diecisiete días, entre mayo y junio. Después de cada asesinato, Colin Ireland limpiaba meticulosamente cada superficie y tiraba todo aquello que pudiera señalarlo como culpable, lo cual dificultó que la policía diera con él.

“Creo que en mi interior sentía una hostilidad hacia la gente en general. Este sentimiento de aversión fue creciendo dentro de mí y fue una rápida degeneración hasta llegar al punto máximo. No sé explicarlo de otra manera”, expresó Ireland en su interrogatorio, el cual fue videograbado.

Emanuel Spiteri, chef maltés, fue la última víctima de Colin.

El juez Sachs, quien sería el encargado de dictar la sentencia para Colin, le diría al asesino: “usted es excepcionalmente aterrador y peligroso. Tomar una vida humana es una barbaridad; tomar cinco es una carnicería”.

En diciembre de 1993, Colin Ireland fue condenado a cuatro cadenas perpetuas. Él siempre negó cualquier contacto sexual con sus víctimas, y aunque nunca se comprobó ni se descartó que Colin fuera homosexual, su sexualidad fue un gran misterio para los investigadores, pues Ireland, a pesar de haber confesado, nunca explicó su turbia vida sexual.

Su salud se deterioró hasta que falleció en febrero del 2012 por causas naturales, a la edad de 57 años, dentro de su celda carcelaria.

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Con imágenes e información de escritoconsangre1.blogspot.com/

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