Advierte, Juan Jacobo Hernández, ‘obsesión trans antigay’

Advierte, Juan Jacobo Hernández, ‘obsesión trans antigay’

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Juan Jacobo Hernández.

A propósito de la noticia sobre las expresiones de Javier Lizárraga Mercado, Secretario de Desarrollo Económico de Sinaloa, al llamar jotos a los turistas de un crucero gay a los que una administración panista anterior les impidió descender en Mazatlán en 2013; Juan Jacobo Hernández, reconocido activista histórico, fundador del Colectivo Sol y pionero del movimiento homosexual  en México, dedicó  más que unas cuantas líneas en Facebook para recordar a quien lo leyera, otros agravios, tanto o más preocupantes, que ocurren dentro de lo que se conoce como comunidad LGBTTTI y que provienen de una «cloaca de  dizque activistas trans».


Nos rompemos las vestiduras por un comentario pendejo, irreflexivo y sí, homofóbico de un imbécil funcionario publico chacoteando en publico sobre los jotos a quienes no se permitió desembarcar en Mazatlán… Bien, pero nos quedamos callados y dejamos pasar la retahíla de insultos, vejaciones, ofensas y difamación que sale de algunas cloacas de dizque activistas trans que nos tienen como su enemigo público numero uno… su obsesión antigay y las tonterías fascistoides que postean (y de las cuales me zafo porque las bloquee) dañan aun más el frágil tejido de solidaridad que debiera existir entre las poblaciones de la diversidad.
El vitriolo sexista y antigay y las amenazas abiertas («…vamos con todo») no es una actitud que esperaríamos de quienes se asumen como paladinas de derechos y terminan actuando como un símil de gangsters, amenazando con agresiones físicas a quienes ellas deciden y nominan como sus enemigas.
Entiendo que el antecedente violento de una de esas seudolideresas contra sus detractoras pesa como telón de fondo y nadie osa tocar ni con el pétalo de una critica a estas mafiosas…
No toleran la crítica pero responden con la violencia… A ninguno de nosotros le atrae la idea de ser madreados por lo que pensamos y por expresar lo que defendemos, pero hay limites de tolerancia a la dignidad que no debiéramos pasar por alto.
En fin, espero que estos llamados no sean como palabras al viento y cuando menos me queda la conciencia mas tranquila expresando mi opinión.
No temo las agresiones… no me gustaría ser agredido y espero que no suceda aunque la irracionalidad y el odio que emanan de sus amenazantes y ominosos mensajes deben ser un llamado de atención a todos y si es posible a las autoridades. ¿Aguardaremos sentaditos a que nos lleguen los palos y las patadas? Ahí se los dejo…

 

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