David Antón (1924-2017) El Caballero de la Escena

David Antón (1924-2017) El Caballero de la Escena

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(San Francisco del Rincón, Guanajuato 1924-Ciudad de México 28 de diciembre del 2017)

De padre comerciante e inmigrante español, desde muy niño, David fue seducido por el mundo del teatro: “De niño vivía en la calle de Mesones, con mis padres, desde luego, y la azotea de la casa daba hacia la parte posterior del teatro Abreu, que tenía una ventana. Yo subía para ver desde ahí.” Además del teatro, la pintura ocupó un lugar muy especial, de niño empezó a realizarlo por influencia de su madre.

Antón estudió en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, -por influencia del refugiado español Josep Renau-, y se dedicó a la pintura durante varios años. David, en una entrevista señala que: ““Me iba muy bien, mejor que como escenógrafo, pero me di cuenta de que no iba a aportar nada. Me dije: ¿por qué voy a seguir en esto si no voy a aportar nada? Y de repente me vi con amigos en el teatro y ya no salí de ahí. Esta es la realidad de mi carrera”.

Fue hasta 1954 que debutó en la escenografía con la obra Escuela de cortesanos, escrita y dirigida por Wilberto Cantón. Ya en el 56 estaba trabajando de la mano de Seki Sano en «La mandrágora», de Maquiavelo, pieza por la que ambos recibieron reconocimientos. Desde entonces cambió de oficio. Durante mucho tiempo fue invitado recurrente a las comidas, que Dolores del Río, efectuaba en su casa de Coyoacán, o en las cenas en casa de Wilberto Cantón, en Reforma, junto al Excelsior, eventos reseñados por Salvador Novo para la revista Hoy y en contraparte David, como anfitrión no se quedaba atrás, como relataría el cronista en febrero de 1964:

“Convocados a una cena en honor del distinguido director y dramaturgo estadunidense Romney Brent, que dirigió algunas obras de Dolores, escribe Novo: ‘Llegamos al departamento de David en Polanco. Tomamos wisky (Dolores no, por supuesto; y yo poco, pues lo que el vino me da no es euforia, sino somnolencia), fumamos, conversamos, solícitamente atendidos por el anfitrión hasta que no se reunieron todos sus invitados y su robusto mesero sirvió el buffet.
“Confieso que, visualizándolo bohemio, subestimaba yo a David Antón como anfitrión. Temí que fuera a darnos antojitos mexicanos. Todo lo contrario: había un arroz perfecto –no demasiado blando–, unas pechugas con champiñones, un souffle y un pastel exquisito de crema chantilly. Todas estas delicias fueron del agrado de los presentes’.
Otras delicias son las que, durante tantas décadas, en cada puesta en escena, le ha ofrecido al público amante del teatro y la ópera nuestro admirado, querido y caballeroso David Antón.”
No sólo conquistó el cariño de Dolores, también lo hizo con María Félix. David, formó parte de más de 600 montajes, no sólo como escenógrafo, también como diseñador de vestuario, de todo tipo: teatro comercial, clásico, ballet, musicales y ópera. Y pasó por las tablas con todos los grandes directores del siglo XX, como Emilio Carballido, Celestino Gorostiza, Fernando Wagner, Salvador Novo, Alejandro Jodorowski y Manolo Fábregas, entre muchos otros, lo cual le llevó a declarar lo siguiente:

“Por mi carrera he tenido la oportunidad de conocer a lo más importante del teatro mexicano. He trabajado con todos los actores. Conozco a la gente más sencilla. He hecho de todo tipo de teatro. Celestino Gorostiza me pidió que hiciera la escenografía para dos carpas: una era para teatro clásico y otra para teatro mexicano. Fueron unas 30 escenografías para obras que se llevaron por toda la República.”

Era impresionante la cantidad de diseños que podía realizar, no por nada Rafael Solana, lo llamo: El príncipe del arte escenográfico. Se dice que en un solo año logró participar hasta en 50 obras, casi una por semana. Entre los galardones que le fueron otorgados en vida se incluyen el Julio Castellanos de la Unión de Críticos y Cronistas de Teatro por «El candidato de Dios», de Luis G. Basurto, y «La casa de Bernarda Alba», de Federico García Lorca. Su mejor momento, como escenógrafo, según lo relata fue haber conocido en Madrid a Tierno Galván.

David Antón, fue uno de los pilares fundamentales en las temporadas teatrales iniciadas en 1960 por el Instituto Mexicano del Seguro Social, junto con sus colegas Julio Prieto y Antonio López Mancera. David fue siempre considerado como “el caballero de la escena”, un caballero que gustaba de la privacidad y la intimidad.

David y Fernando se conocieron a finales de los sesenta, en una fiesta en el D.F, eran la pareja “40 y 20”. En aquellos días, Fernando soñaba con convertirse en cineasta y por ello lo deslumbró la figura de David, un hombre que había trabajado con los mejores directores de México. Al poco tiempo ya se habían ido a vivir juntos al barroco apartamento de Colonia Condesa. Desde entonces, todos los libros de Vallejo han sido dedicados a David, además Fernando es quién se ocupaba de cocinar y atender a los invitados. David y Fernando desde hacía mucho tiempo aportaban parte de sus ingresos para la manutención de refugios. David y Fernando llevaron una relación de amor y complicidad que pocas veces fue reseñada, una de las excepciones es la siguiente:

“En el 2003 David Antón viajó a Caracas a acompañar a su pareja, Fernando Vallejo, a recibir el Premio Rómulo Gallegos. Alto, elegante y fino como un puñal, Antón venía nervioso en el avión. “Fernando, Fernando por favor no vayas a decir nada malo de Chávez, mira que esta gente parece que no tiene mucho sentido del humor”. Vallejo le respondió que no se preocupara, que él no lo iba a hacer avergonzar.

En el aeropuerto se había organizado una rueda de prensa. Antón se sentó frente a la tarima, le temblaban las manos y una película de sudor se formaba en su rostro. Ante la primera pregunta de un periodista, Fernando Vallejo miró a su pareja como pidiéndole disculpas y en un par de minutos el escritor aniquiló con su lengua a la revolución bolivariana. Antón esperaba que en cualquier momento una silla volara por encima de él, que los guardias venezolanos cerraran los micrófonos, o que la entrega del premio fuera cancelada. Con alivio vio cómo la sala se animaba, cómo ante cada insulto el público que había ido a ver a uno de los pocos malditos que le quedan a la literatura reía y hasta aplaudía. Al bajar del improvisado escenario Fernando le guiñó el ojo conciliador pero David le respondió con un gesto amargo: otra vez lo había traicionado.
Pocas horas después, David encontraría su venganza. Una vez terminó la entrega del premio se organizó una fiesta en honor a Vallejo. Allí, una muchacha de escote prominente y alebrestada por los rones, acorraló contra un rincón al tímido escritor. Con la mirada le suplicaba a su compañero que fuera a rescatarlo, pero David, gozoso, se burlaba con otro amigo de la embarazosa situación mientras murmuraba “Dejémoslo que sufra un poco”.”

Antón y Fernando sabían darse su tiempo, mientras David disfrutaba del cine o teatro, incluso se sabe que iba de vez en cuando a la disco Butterflies de Izazaga, Fernando se quedaba en casa, disfrutando de los programas de chismes televisivos, pero en cuanto a Fernando le tocaba contestar por teléfono una entrevista, David podría presenciar una transformación del apacible amo de casa, en un provocador profesional.
En 1988 fue cofundador de la Sociedad Nacional de Escenógrafos, tiempo más tarde se incorporaría a esta familia: La Bruja, una perrita que hizo las delicias de Fernando y que los dejó desconsolados en 1993, después de 14 años. A la vida de David han llegado y se han ido otros perros como Kim, una perra mestiza que hizo también las delicias a la pareja, al igual que La Quina, otra mestiza que llenó de vida a la pareja, Brusca fue la compañera de la pareja tras ser rescatada por ambos, cuando era una cachorra en septiembre del 2014. El amor que ambos se profesaban y la comprensión que tenía David, de Fernando sobre el amor a los perros, le llevaron a Antón a momentos muy emotivos según cuenta Héctor Abad Faciolince:

“…Hace unos años fueron, junto con Fernando, a una casa que tenía David en San Miguel Allende. Camino al lugar el conductor atropelló a un perro. Fernando, pálido, se bajó del auto. David miró a Abad y le dijo, apesadumbrado: “Se nos acabó el paseo; ahora Fernando nos va a pedir que volvamos a México. No se va a reponer, así como así, de esto”. Esperando lo peor, el escenógrafo también se baja y encuentra a su compañero tendido en el piso, sobando con lágrimas en los ojos al animal inmóvil y sangrante. En silencio volvieron a meterse al auto. Antón le murmuró dubitativo al chofer que siguieran hasta San Miguel Allende. Luego miró a Fernando y empezó a hablarle de otras cosas. La voz de David Antón apaciguaba, una vez más, el alma atormentada del provocador”.

En el 2012 fue galardonado con la medalla Bellas Artes, tres años después el FIC le otorgó El Ojo.Sus trabajos fueron publicados en 2014 por la colección Escenología, que dirige Edgar Ceballos, con el título «En los andamios del teatro». Las escenografías de David Antón, durante la presentación de este título, David se refirió con estas palabras al Teatro:

“Quiero darles las gracias por estar aquí, en esta noche fría e invernal. Estoy muy contento y agradecido de que hayan venido. Estoy de acuerdo con todo lo que se dice de mí y de mi obra… una cantidad enorme de elogios. Quiero decirles que para mí la labor del escenógrafo es únicamente una parte de una obra de teatro o musical. Para mi gusto, en mi forma de ver, una obra de teatro depende de dos personas: el escritor y el director; éste debe manejar todo. De él depende que la obra no sólo sea buena, sino que se vea la actuación y la escenografía; tiene que organizar al violinista, a la niña que toca el arpa, el pianista… todo. Todo es cosa del director y los demás sólo somos esclavos.”

Entre los apodos que David llegó a coleccionar de sus seres queridos estuvieron los de: Ron David, por su afición al Ron o el de David Lentón, Antón era un caballero, no se le escucho gritar, ni decir groserías pero era intolerante a la estupidez, de la cual rehuía, cultivó la armonía, la cultura, el arte, el amor, la filantropía. El hogar de David y Fernando se vio afectado durante el temblor del 19 de septiembre, a pesar de que el asensor se había averiado, David y Fernando volvieron al séptimo piso, aún con la delicada salud de David y a pesar de eesto0 último todavía salían juntos a pasear a su perra.

David, falleció en la privacidad de su casa, tranquilo y fue cremado en una ceremonia íntima el 29 de diciembre, Fernando Vallejo su pareja y amor de más de cuatro décadas desestimó homenaje alguno.

Información tomada de:

http://www.proceso.com.mx/517029/adios-david-anton-prolifico-escenografo
https://www.elespectador.com/noticias/cultura/perra-vida-de-fernando-vallejo-articulo-296659

http://www.jornada.unam.mx/2014/12/10/espectaculos/a08n1esp
https://elpais.com/cultura/2014/12/05/babelia/1417787142_996946.html
http://www.notimerica.com/sociedad/noticia-muere-david-anton-escenografo-mas-prolifico-mexico-20180102202026.html
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2017/12/29/fallece-el-prolifico-escenografo-david-anton-8108.html
https://elpais.com/cultura/2017/12/30/actualidad/1514666766_282382.amp.html?__twitter_impression=true
https://elpais.com/cultura/2017

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