En China las personas trans arriesgan sus vidas con peligrosas autocirugías

En China las personas trans arriesgan sus vidas con peligrosas autocirugías

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BEIJING.- Las personas transgénero en China están realizándose ellas mismas peligrosas cirugías y comprando tratamientos hormonales no seguros en el mercado negro porque les resulta casi imposible acceder a la atención médica que necesitan urgentemente, ha dicho Amnistía Internacional en un nuevo informe.

El informe revela que la discriminación y el estigma generalizados, los restrictivos requisitos de idoneidad y la falta de información aboca a las personas transgénero a buscar tratamientos de afirmación de género no regulados e inseguros.

“China les está fallando a las personas transgénero. Las leyes y políticas discriminatorias hacen pensar a muchas personas que no tienen más elección que arriesgar sus vidas realizándose autocirugías sumamente peligrosas y buscar medicación hormonal en el mercado negro”, afirma Doriane Lau, investigadora sobre China en Amnistía Internacional.

“Las autoridades y la profesión médica deben dejar de clasificar a las personas transgénero como enfermos mentales. Es preciso que los requisitos para acceder a cirugías de afirmación de género dejen de ser tan sumamente restrictivos, y que se solucione la falta de información relacionada con temas de salud para que la gente pueda acceder a la atención médica que necesita.”

La comunidad transgénero en China es prácticamente invisible, y sufre una arraigada discriminación en la familia, la escuela, el trabajo y el sistema de salud. A pesar de las dificultades, 15 personas transgénero de todo el país estuvieron dispuestas a compartir sus experiencias con Amnistía Internacional.

Muchas hablaron del sufrimiento emocional que les causaba el desajuste entre su género y sus características sexuales.

Zijia, mujer transgénero de 21 años, contó a Amnistía Internacional por qué había comenzado a hormonarse: “Estaba ansiosa por cambiar mi cuerpo. Me asqueaban mis caracteres sexuales masculinos. Los cambios que produjo la medicación fueron muy graduales, pero en seguida comencé a sentirme mucho mejor. Por fin podía empezar a ser yo misma.”

Sin embargo, en las entrevistas, Amnistía Internacional encontró una alarmante falta de conocimientos sobre la forma en que las personas transgénero pueden acceder a tratamientos de afirmación de género en el sistema público de salud. Esto, junto con unos requisitos de idoneidad sumamente restrictivos y discriminatorios, hace que a menudo no se apoye a las personas transgénero para acceder a la atención de salud que necesitan.

En China, las personas transgénero son clasificadas como “enfermas mentales”, y las cirugías de afirmación de género requieren el consentimiento de la familia. Se trata de un gran obstáculo para acceder a un tratamiento seguro. Por temor a ser rechazadas, muchas personas transgénero optan por no decir nada a sus familias.

Muchos otros criterios de idoneidad para acceder a cirugías de afirmación de género —como la soltería o la ausencia de antecedentes penales— también suponen importantes barreras para acceder a este tratamiento.

Debido a las deficiencias del sistema de salud, personas transgénero que necesitan urgentemente alinear su cuerpo con su identidad de género dijeron a Amnistía Internacional que no tienen más remedio que recurrir al inseguro y arriesgado mercado negro para conseguir medicación hormonal.

Esto supone comprar los medicamentos a través de chats en las redes sociales, tiendas online y terceras personas en el extranjero, a menudo a precios muy superiores a los del mercado legal. Ninguna de las personas transgénero a las que entrevistó Amnistía Internacional había tenido acceso al asesoramiento de profesionales de la medicina cuando comenzaron a tomar esta medicación.


Fuente: Amnistía Internacional.

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