Historias reales de terror, gay, mexicanas: ‘El Caníbal de Playa del Carmen’

Historias reales de terror, gay, mexicanas: ‘El Caníbal de Playa del Carmen’

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Quien fuera conocido como «El Caníbal de Playa del Carmen» o «El Caníbal del Caribe», Gumaro de Dios Arias, nació en la Ranchería Azucena, Municipio de Cárdenas, Tabasco el 7 de abril de 1978.  Sus apodos, ganados en la prensa tras su crimen, describen los horrores que pasó su víctima que también era su pareja y quien terminaría convertido en diferentes platillos.


Fue  el primogénito de 11 hermanos, hijos del matrimonio formado por Candelario de Dios y Ana Arias.

A los siete años uno de sus tíos lo violó. Ingresó al Ejército a los 14 años de donde se evadió, luego de que acuchillara a su subteniente «que lo traía de encargo». Según los estudios médicos padecía trastornos mentales desde los 15 años aproximadamente y con el uso de sustancias tóxicas la enfermedad evolucionó rápidamente.
El perfil psicológico de Gumaro de Dios Arias era el de un sociópata, además de sufrir esquizofrenia y paranoia. También consumía drogas y había violado a un sobrino en su tierra y atacado sexualmente a una monja.De acuerdo con su propio el relato, por el cual fue a prisión por el delito de homicidio calificado y falta de respeto a los muertos y las normas de inhumación, el oriundo de Tabasco mató un 14 de diciembre del 2004, a su pareja sentimental a quien apodaban: «El Pelón», El Guacho» o el “Compinche”, y quien en vida se llamara Raúl González, exmilitar adscrito al 31 Batallón de Infantería, de 19 años adicto también a la drogas y al alcohol, a quien había conocido en Petén.

El día del homicidio, Gumaro le cobró a su pareja un dinero que le había prestado, como este no tenía para pagarle, lo atacó. luego de pegarle varias veces con un cable en la cabeza y de rematarlo con un golpe de block; lo ató de los pies con una soga y lo colgó en la palapa en la que vivían, sobre la carretera Chetumal-Playa del Carmen, propiedad de la inmobiliaria «Residencial La Gloria», como si fuera una res y ahí comenzó a cortar partes de su cuerpo para posteriormente preparar un caldo con la carne de su víctima.

En su declaración ante el Ministerio Público, dijo que en una parrilla asó el corazón, algunas costillas y un riñón. También se hizo un caldo con las vísceras y cortó en filetes el muslo izquierdo que cocinó con una salsa de chiles verdes, cebolla y tomate que “sabían a barbacoa”, dijo.

Todo este trabajo le ocupó un fin de semana y satisfecho después de engullirlo, se quedó dormido hasta que fue encontrado al lado de los restos del cadáver por vecinos de la zona, quienes dieron aviso a elementos de las policías Municipal y Judicial para que lo detuvieran y pusieran a disposición de la Procuraduría estatal.

Al ser presentado ante la justicia, Gumaro Arias aceptó los cargos de homicidio premeditado y no mostró arrepentimiento alguno por su conducta, “No me arrepiento de nada. Ya lo hice”, mientras los reos del penal de Playa del Carmen se negaban a compartir celda con él.

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Ya en su estancia en la cárcel municipal de Playa del Carmen, Gumaro de Dios comenzó a causar terror entre la población, pues a mediados de 2006 su incontrolable esquizofrenia lo llevó al extremo de cercenarse parte de su oreja izquierda para comérsela porque “extrañaba el sabor de la carne humana” y en diciembre pasado puso en alerta a las autoridades penitenciarias cuando amenazó con “comerse al cocinero” porque los alimentos que preparaba “no tenían sabor”.

A partir de entonces fue aislado y vigilado permanentemente, hasta que el juez penal Abraham Loeza Ortiz, a cargo del expediente 362/4, consideró que no era un delincuente, sino un enfermó que sufría de “esquizofrenia paranoide y trastorno mental”, por lo que debía ser trasladado a un centro especializado antes de someterlo a juicio.

En 2007 y debido a su “peligrosidad” y al miedo que cundía a los demás reos, fue trasladado de la cárcel de Solidaridad a un Centro Federal de Readaptación Psicológico ubicado en Cuautla, Morelos. Meses después, en 2008 y ya en una fase Terminal de Sida, fue enviado al Cereso de Chetumal y de ahí al Hospital General de la región.

Su historia terminó  tras varios meses de complicaciones en su estado de salud causadas por el VIH, murió  en Chetumal el 11 de septiembre del 2012.

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