Rudy Reyes: La Reina más ganadora

Rudy Reyes: La Reina más ganadora

3161
Compartir
Rudy Reyes, un ícono Drag Queen de Monterrey. (Fotografía: Alfredo Bissett para U!M).

Rudy Reyes hizo su primera aparición como Keyla Reyes, en la 43° Convención de Juegos de Mesa y Cómics de Monterrey, en 2013. Ahí, en un concurso de cosplay, sobresalió como una Poison Ivy ataviada con hojas de árboles y peluca anaranjada, debutando en los escenarios y en las competencias regiomontanas.

En ese entonces, entre Narutos y Sailor Moons, Poison Ivy arrasó en la competición con un espectáculo fresco y lleno de energía, causando furor entre los otakus y cosplayers. En este, su primer show, Rudy Reyes aún no se refería a sí mismo como artista, ni siquiera como Drag Queen.

Aquella vez no sólo ganó la competencia de cosplay: también conquistó a la que sería su primera audiencia (un público otaku, en su mayoría heterosexual), y comenzaría una carrera que combina danza, transformismo y pasión. Una carrera que le ha permitido a Rudy Reyes presentarse a lo largo de la República Mexicana, en los mejores bares y clubes nocturnos del país, y dejar en alto el talento de Monterrey.

Haber sido testigo de su presentación como Poison Ivy, y saber, hasta la realización de esta entrevista, que aquel fue el debut en un escenario del ahora famoso Rudy Reyes, provocó momentos de emoción entre el entrevistador y la estrella: se trata de una afortunada coincidencia.

Rudy Reyes. (Fotografía: Alfredo Bissett para U!M).

Entrevista

E: ¡Gracias por aceptar esta entrevista! Primero lo primerito: ¿cómo nació Keyla Reyes?

R: ¡Gracias a ti! Bueno, primero que nada, Keyla Reyes ya no existe. Yo me cambié el nombre a Rudy Reyes, porque nadie me decía Keyla. A pesar de que en el escenario me presentaba como Keyla, aún y cuando bajaba y estaba con el vestuario y la peluca, la gente me llamaba Rudy. Noté que era muy popular como Rudy y no como Keyla. Y como mis redes sociales están como Rudy Reyes, así me quedé.

Sin embargo, empecé como Keyla en honor a mi última ex novia, la cual tuve cuando estaba yo en secundaria. Pero no empecé con esto (ser Drag Queen) en la secundaria. En ese entonces yo no tenía una computadora, así que iba al cibercafé, y una tarde estando en el Fotolog, me topé con una foto de una transformista de Puerto Rico, y yo me pregunté a mí mismo: ¿qué es esto?.

¡Escándalo total! Ver sus fotos me provocaba un shock, en serio, yo no sabía quién era ni nada. Total, en una de esas, mientras veía videos de Beyoncé en YouTube, entre las sugerencias vi que aparecía una Beyoncé muy rara, con la cara grande. Y que pongo el video, y era un jotote vestido como Beyoncé, y me ilusioné, y se me encendieron los ojos, y sentí algo muy bonito; todo esto estando en el cíber. Tiempo más tarde supe que se trataba de Queen Bee Ho, y ella no llevaba más de un año haciendo drag.

Resulta ser que cuando yo estaba viendo sus videos, en ese entonces, ella estaba en una competencia drag puertorriqueña, y subían videos por semana de la competencia, entonces yo iba todos los días al cíber a verla nada más, a estudiarla. Después de verla a ella, también en esa discoteca de Puerto Rico, en ese mismo concurso, se presentaron Nina Flowers, Jessica Wild, Alexis Mateo, Yara Sofía y Lineysha Sparx.

Todas ellas puertorriqueñas. Luego me enteraría que saldrían en RuPaul’s Drag Race: eso fue algo impresionante para mí.

E: ¿Tú en ese entonces aún no dabas shows?

R: No, yo cero que ver con los shows. Estaba en la secundaria, quién sabe qué chingados pasaba por mi cabeza en ese momento, jamás creí que me convertiría en Drag Queen. Pero, un buen día, mi hermano Isaí, a quien le gustan mucho los cómics, me dijo: «va a haber un concurso de cosplay en la convención, ¿por qué no te metes y haces eso que ves en los videos?».

«No sé hacer nada», eso le respondí. Pero cuándo mi hermano me dijo que él me compraba la peluca, accedí. Fuimos a Interplaza, en el centro de Monterrey, y mi hermano me compró mi primera peluca, color naranja. Fuimos a Parisina y a Nuevo Mundo, compramos una tela verdosa corriente y mi primer vestuario fue un retazo de tela que cubría mi tronco, y dos cilindros de tela verdes en mis brazos. Un amigo me prestó los tacones. Me compré unas mallas negras, y chingos de hojitas de Fantasías Miguel para pegarlas en mi cuerpo y la tela. Una amiga maquillista me hizo el favor de maquillarme. Hice mi mix como pude, y le puse un audio de Poison Ivy, quién sabe cómo.

Ese fue mi primer show, ante un público súper mamón. Quedé entre los tres finalistas y gané. ¡A huevo! Y la verdad no ensayé nada de nada para esa ocasión.

Rudy Reyes. (Fotografía: Alfredo Bissett para U!M).

E: Entre secundaria y preparatoria, ¿ya bailabas danza contemporánea?

R: No. Nada de danza profesional. Me gustaba mucho bailar, reguetón, hip hop, etc., pero nada que me formara el cuerpo.

Yo era bien cholo, y sentía que necesitaba amigos gays. Yo ya me aceptaba como homosexual, pero quería rodearme de un círculo gay. En una de esas, me metí a Gravedad Zero, una compañía de baile, con los b-boys, y bailaba break dance y hip hop.

Para ese entonces ya usaba Facebook, y fui a dar con Barbara Wellch en Parking, un bar en el centro. Yo le mandé un mensaje bien seguro de mí mismo pidiéndole trabajo. No sé que pensaba en esos años. Ella me recomendó meterme a un concurso de transformistas que ahí se llevaba a cabo: si ganaba, el premio era una residencia para dar shows ahí, en Parking.

Fueron dos filtros, un video y el show en persona. Recuerdo muy bien que un 10 de mayo fue la primera vez que pisé Parking, mi primera vez en un antro gay. Esa primera vez llegué vestido imitando a Rihanna, estilo Drag Queen, y llevaba conmigo a diez amigos que también eran aprendices en Gravedad Zero, y armamos una coreografía. Todos quedaron sorprendidos: tanto así, que me querían sacar, porque pensaron que yo ya era una profesional.

«Investiguen quién soy yo, y verán que no soy nadie. Todavía». Eso les respondí por micrófono. Aquello era un show travesti, no un show drag. Y yo hago shows de artistas, no imitaciones.

Total, llegó la final, un 31 de mayo de 2013, y gané con un show de Beyoncé. Desde ese fin de semana, no hay fin de semana que pase que yo no dé show.

Ahí mismo en Parking, meses después, hubo otro concurso de belleza, y también lo gané. En Muxets hubo un concurso, organizado por Alex García, y volví a ganar, porque traigo buen show.

En 2015, en Rouge, me metí a un concurso drag y gané con un show de Maléfica. Ese mismo año volví a la convención de cómics, me metí de nuevo al concurso como Gatubela, y gané.

Rudy Reyes. (Fotografía: Alfredo Bissett para U!M).

E: ¿Cuándo empezó tu formación en la danza profesional?

R: Mira, cuando salí de la secundaria, dejé pasar un año, luego me metí a prepa, y cuando salí de prepa, ya no sabía qué hacer. No sabía qué chingados quería hacer con mi vida.

Mis padres querían que fuera doctor o abogado, pero yo no quería eso. En esas épocas, conocí a Paco Barragán, uno de mis mejores amigos, en una compañía de teatro musical, y fue él quien me dijo que estudiara en la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey.

«¿Qué?, ¿yo ahí? Cero que ver, soy más de hip hop y urbano, eso no es para mí». Esa fue mi respuesta, y en ese entonces lo veía como algo imposible. Fue Paco quien me enseñó a puntar el pie. Cierto día vi a Midori, otra buena amiga mía, y a Paco, bailando algo muy raro. Era algo profundo y muy conmovedor.

Midori luego me dijo que era danza contemporánea técnica Graham. Me metí al CEDART porque se me pasaron las audiciones de la Superior, y CEDART no me gustó. Duré un semestre ahí. Lo único bueno es que conocí a Karla Moreno, quien me recomendó entrenar con Lola Bernal.

Me decidí a ir con Lola Bernal, por recomendación de Karla Moreno. Las clases eran en un salón de danza en el centro de Guadalupe, y vi a muchas estudiantes de la Facultad de Artes Escénicas. De inmediato me enamoré. Sentí de inmediato que era ahí donde pertenecía.

Lola Bernal me invitó a formar parte de la clase, y curiosamente, el primer lunes que fui, me fue muy bien. Tengo un cuerpo muy inteligente, y yo no estaba consciente de eso. Estuve con Lola tres meses, y luego me subió al escenario para estar en su obra, «Mujer Guerrero»: toda una experiencia de aprendizaje para mí.

E: Entonces Lola Bernal fue la primera maestra en educar a tu cuerpo.

R: Así es, y siempre lo digo. Porque si no hubiera sido por ella, no habría pasado las audiciones en la Superior de Música y Danza.

Me falta un año para graduarme, la carrera es de cinco años. Y tengo que decir que así como he crecido en la danza, he crecido en el transformismo, y como persona. La danza me ha llevado a muchas partes, si no fuera por la danza, yo probablemente estaría en el penal. En serio.

E: Tú tienes la herramienta de la danza contemporánea, pues tu formación académica es en la danza profesional, ¿crees que es una herramienta que se necesita para ser Drag Queen?

R: Sí, además porque la danza te hace crecer como ser humano. Cuando dicen «ay, nada más bailas», esas personas no tienen idea de lo que están hablando, porque la danza conlleva muchas cosas, como auto conocimiento. Para mí, es imposible separar la danza y ser Drag Queen. Hay Drag Queens que son actrices, y esa es otro recurso para no hacer un show básico.

Así va uno creciendo. Así crecí yo. Hay muchas historias dentro del transformismo, pues nos movemos de noche. Me he nutrido como persona, y todo ha sido por la danza y por ser Drag Queen.

Rudy Reyes. (Fotografía: Alfredo Bissett para U!M).

E: Recuerdo una vez que subiste una foto practicando técnica Graham, y a un lado de ti, había una foto de Madonna y Martha Graham, ¿son ellas una inspiración para ti?

R: Totalmente. Mucho antes de que me gustara Beyoncé, yo estaba obsesionado con Madonna. Veía sus videos chingos de veces en el cíber. Después, cuando conocí la técnica Graham y a Martha Graham, y supe que ambas llegaron a conocerse y ser amigas, fue como una epifanía para mí.

Una epifanía de que la danza contemporánea no está peleada con lo comercial, con lo mainstream.

E: ¿Qué opinas de la escena Drag Queen de Monterrey?

R: Es muy padre que mucha gente tenga el valor de hacer lo que les guste. Cuando yo empecé no había tantas oportunidades para ser Drag Queen como las hay ahorita.

Es necesario que estas nuevas chicas se cuestionen para qué quieren ser Drag Queens, ¿por diversión?, ¿o porque quieren trabajar de esto?

E: Ya para concluir, ¿algo que quieras decir a todas las nuevas Drag Queens regiomontanas?

R: Que les cueste hacer su presentación, y no hablo sólo de dinero. Que sean capaces de entretener a un público heterosexual, que se salgan de su zona de confort. Y que transmitan algo. Siempre.

Comentarios