San Sebastián: Santo patrono no oficial LGBT

San Sebastián: Santo patrono no oficial LGBT

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Es bien sabido por todos que la postura de la Iglesia Católica hacía la homosexualidad (o ante la diversidad sexual en general) es muy controvertida.

El catolicismo, la rama del cristianismo con más feligreses en el mundo, nunca ha aceptado a la comunidad LGBT+, pues para ellos, la relación entre personas del mismo sexo, y otro tipo de expresiones sexodiversas, chocan con sus preceptos y dogmas sobre la concepción y el núcleo familiar.

No entraremos en polémicas para debatir estos puntos, pues vaya que merecerían decenas de artículos. Por ello probablemente a algunos les brinque el encabezado de este artículo ¿Cómo que un santo como un patrono de la diversidad sexual? Pues si existe, y ese título le ha sido asignado a San Sebastián de Milán.

Ahora les explicamos por que es considerado como tal:

San Sebastián es un santo francés nacido en Narbona en el año 256. Como parte de los primeros grupos cristianos, fue acusado de idolatría y perseguido por los romanos.

Según cuenta la historia sagrada del cristianismo, fue capturado por el emperador Maximiano, y al negarse a rechazar su fe, fue sentenciado a morir bajo una lluvia de flechas amarrado a un poste.

Se cuenta que Irene, la esposa del mártir Cástulo, le rescató aún con vida e intentó curarlo si éxito.

Sebastián murió en el año 288 y fue enterrado en la Vía Apia de Roma, donde hoy en día se encuentra una catacumba que lleva su nombre. 

Debido a su martirio, es considerado dentro de los Santos Mártires, y su fiesta se celebra el día 20 de enero dentro del santoral católico.

Es venerado y tiene patronazgos destacados en países de América latina y en España. Pero, ¿Cómo pasó este santo a convertirse en patrono de la comunidad gay?

Tal vez esto se deba a la fascinación de los artistas (principalmente renacentistas)  por retratar a este antiguo militar como un auténtico “Apolo cristiano”.

Los artistas remarcaron las virtudes físicas del personaje. En pocas palabras, se esmeraron en plasmarle pictóricamente muy guapo y sexy. Las representaciones pictóricas más famosas de San Sebastián son las realizadas por Botticelli en 1474 (localizada en Berlín), El Greco en 1577 (que se encuentra en Palencia, España), Rafael en 1501 (ubicada en Bérgamo, Italia) y Mattia Preti en 1657 (localizada en Nápoles).

Lo cierto es que en estas y otras representaciones se le muestra como un auténtico adonis de cabello rubio, ceja poblada y un físico casi perfecto; con músculos muy remarcados, atado a un poste, semidesnudo y escurriendo de sangre por la gran cantidad de lanzas que laceran su cuerpo.

En el primer movimiento gay que floreció en la historia a fines del s. XIX, la comunidad vio un simbolismo en las flechas que penetran en su cuerpo y su rostro extasiado de dolor con el amor no correspondido y la represión del deseo homoerótico.

Sin pretenderlo (por supuesto sin ningún tipo de apoyo de parte de las iglesias donde se venera, o sea, la católica y la ortodoxa), San Sebastián se convirtió en el primer ícono gay de la historia.

Algunos artistas y escritores como Tennessee Williams, Oscar Wilde, Federico García Lorca o Salvador Dalí se encargaron de ensalzar la popularidad del personaje como símbolo de la homosexualidad a través de sus obras durante el s. XX.

Su popularidad aumentó en la década de los 1980s, cuando el artista Tony de Carlo tomó su imagen como un estandarte en medio de la crisis generada por el VIH/SIDA. Su popularidad entre la cultura pop contemporánea, lo ha llevado a ser referido en el cine (en cintas como The Godfather o Carrie) y hasta por la cantante Madonna.

En épocas recientes (principalmente en Europa), algunos grupos del colectivo LGBT+ han iniciado una campaña, aún infructífera, para que la Iglesia Católica reconozca el status de San Sebastián como Patrono de los homosexuales.

Evidentemente su respuesta ha sido negativa. Mientras algunas instituciones religiosas sigan estancadas en sus dogmas es muy poco probable que, a corto plazo, la fe y la libertad sexual puedan comulgar en paz.

A fin de cuentas la religión tiene como campo de acción el espíritu y no lo que cada quién quiera realizar con su cuerpo.

Escena de Sebastiane (Derek Jarman, 1976).

La vida de San Sebastián ha sido plasmada en el celuloide en varias ocasiones. Quizá la mejor representación de su vida en el Séptimo Arte (y la más audaz) sea en la cinta británica Sebastiane (Derek Jarman, 1976).

El filme hace énfasis en la peculiar relación del santo con el colectivo LGBT+ y está cargada de homoerotismo.

LECTURA SUGERIDA:

*Melissa M. Wilcox: «Coming out in Christianity: religion, identity, and community«, Indiana Press University, 2003.

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