
AKUREYRI.- Bianca Sierra y Stephany Mayor, ambas de 25 años, entrenan futbol para el club islandés, Thor-KA, Mayor, es delantera, y Sierra, defensa, son las primeras atletas profesionales abiertamente lesbianas México.
Ambas han representado a México en competencias internacionales y fueron parte de la selección que disputó la Copa del Mundo de Canadá 2015.
Tuvieron que dejar su hogar y mudarse a Islandia para sentirse aceptadas, ya que México se enfrentaron con un director técnico que les ordenó que escondieran su relación.

En Akureyri dicen sentirse bienvenidas. Son estrellas de un equipo invicto de la principal liga femenil. Los habitantes locales las saludan en las calles y el entrenador de su equipo, el Thor-KA, celebra su talento.
La historia de éxito deportivo y personal fue recogida por The New York Times.
Sierra es mexico-americana y sus padres tienen una cadena de restaurantes de comida mexicana en el área de la bahía en San Francisco; ella creció jugando fútbol. Cuando era adolescente, y jugaba para el equipo de su colegio en Mountain View, California, atrajo la atención de Leonardo Cuéllar, entonces director técnico de la selección femenil mexicana, quien la reclutó para que jugara en el equipo de la sub-20 en 2010.
Por otro lado, Mayor es de Azcapotzalco, Estado de México. Cuando era adolescente practicaba jugando en ligas amateur masculinas y atrajo la atención de la FMF en una convocatoria abierta; como Sierra, empezó a jugar en las selecciones juveniles. Ahí fue donde se conocieron.

En 2015, durante un torneo previo a la Copa Mundial, en Chipre, Cuéllar convocó a las jugadoras para una reunión sobre las reglas del equipo. Al hablar sobre cómo no deben tomar alcohol y que deben ser cuidadosas al usar redes sociales, hizo un comentario que las jugadoras sintieron como una alusión explícita a su noviazgo.

“Dijo: ‘A mí no me importa si son novias o no, pero no las quiero ver ahí agarradas de la mano o haciendo desfiguros’”, recordó Mayor sobre la conversación. Como ella y Sierra eran la única pareja en el equipo, dijo, todas supieron a quiénes estaba dirigida la orden de Cuéllar. “Si lo piensas no creo que le dicen a un jugador hombre de la selección mexicana que no bese o agarre a su novia con el uniforme”.
Con información de The New York Times.















