Comprender el desabasto

Comprender el desabasto

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Las intervenciones sobre el desabasto de medicamentos, en los servicios de Salud Pública mexicano, que ha realizado el presidente, han resultado en un fracaso argumentativo, una por una y todas juntas.

La mayor mentira sobre el desabasto que ha salido de la creatividad presidencial, niega la falta de medicinas, al tiempo que revictimiza a los pacientes quienes además de poner en riesgo su vida por interrumpir tratamientos, son acusados recurrentemente desde el podio de la mañanera, de ser esbirros del neoliberalismo, conspiradores.

Incluso, en su última y polémica mención del caso en la cual, por primera vez, reconoce que no hay medicamentos, López Obrador, luego de negarlo durante meses, hizo un viraje radical en el discurso, aún así fue una patinada mayúscula de gobierno federal, que confirmó la peregrina idea que AMLO tiene sobre el sector Salud y la compra de medicamentos.

Esto, porque ni siquiera en el reciente episodio, el ejecutivo, fue capaz de generar una acción que cambie el escenario para el creciente grupo de pacientes con cáncer, vih y covid que no reciben tratamientos adecuados desde hace casi dos años.

Dicho periodo iniciado por el gobierno de AMLO al hacer recortes a ong’s , con el argumento de limpiar la corrupción, pero sin fincar responsabilidades ni denuncias, tampoco mayores explicaciones.

Para un caso concreto, primero fueron las ong’s que ayudaban en la tarea de detección del VIH y canalizaban a los pacientes a los servicios públicos, Posteriormente , el gobierno prosiguió con su plan de limpieza, que desarticuló el funcionamiento de las adquisiciones de medicinas, de paso también su distribución.

Así, la semana pasada, en una columna de Reforma, las palabras de Salomón Chertorivski, ex secretario de Salud calderonista y actual diputado federal de Movimiento Ciudadano, hicieron eco entre el activismo LGBT, particularmente en quienes articulan la respuesta al VIH y cuya principal tarea es la prevención.

Son ellos quienes están junto a los pacientes, en la búsqueda de los medicamentos que el gobierno, es incapaz, hasta ahora, de proveer.

De esta forma, el presidente casi termina de contruir a su mayor adversario, uno que como a sus predecesores, le responsabilizará por cientos de miles de muertes, sin embargo éstas no son causadas por el crimen organizado, sino por la propia incapacidad del presidente de comprender el desabasto, inducido por él mismo y para lo cual, su propio secretario de salud, no le ayuda en lo absoluto.

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