Edgar Espinosa Avilés (1985-2022) In Memoriam

Edgar Espinosa Avilés (1985-2022) In Memoriam

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(Zitácuaro, Michoacán, 9 de junio de 1985 – Morelia, Michoacán, 2 de mayo de 2022)

Para Edgar Espinosa Avilés , fueron 36 años de vida en los cuales cultivó la sensibilidad y creatividad. Esto se manifestó con su dedicación al arte escénico, el cual ejerció en Mazatlán, en Michoacán y principalmente, en la Ciudad de México, donde residió por muchos años.   

Edgar se caracterizó, entre otras cosas, por su amor a la música, en particular hacia figuras como Nina Simone, Amy Winehouse, King Krimson, Caifanes, Julieta Venegas, Lila Downs, Eugenia León y, sobretodo, Björk. Eso sí, ni la banda ni el reggaetón fueron parte de su repertorio.    

También fue amante de la naturaleza, principalmente de las zonas arboladas, de las aves y los perros. Estos últimos eran afortunados con él, porque la activación física fue un elemento muy presente en su persona. Entonces, los perros tenían paseos extensos con Edgar, casi como una forma de senderismo urbano en el que se incluía avenidas, calles y las pocas zonas verdes que hay en Morelia. 

Otra de sus características es que, a pesar del ambiente conservador que reina en los estados del centro occidente de México, Edgar Espinosa, descubrió y vivió su sexualidad con naturalidad.

Edgar Espinosa Avilés ( Foto: Ramón Merino)

Eso sí, como ocurre con toda persona, en Edgar convivieron las luces y las sombras, que en varias ocasiones tuvieron fuertes contrastes. Él era consciente de esta característica, que el atribuía, con cierto aire de broma, a su signo zodiacal: “soy geminiano”. 

Trayectoria artística

Edgar fue parte de compañías como «UX Onodanza», danza bizarra, con la cual estuvo en la XVIII Jornada Cultural de lucha contra el Sida, maratón de danza Piel de látex (2007); en las obras «Okidoki…!!! Stupid things» (small physical zoological x-ray graffiti talks) (2007) y «Fritz y amigos ¿Quién dijo danza?» (2008), las cuales tuvieron funciones en el Teatro Legaria de Ciudad de México. 

También colaboró con colegas del gremio dancístico como Jazmín García, dentro de «Metro chedrón» (2008), propuesta que fue parte de la jornada Danza-Minuto. Intervenciones de danza en el metro. Otra pieza de la que también formó parte fue CC-4, una coreografía de Jaciel Neri, presentada en el Centro Cultural Ollin Yoliztli, también en Ciudad de México.

Así mismo, junto a la coreógrafa originaria de República Checa Hana Ruzanska presentó «Lenguaje de individualidad» y «Siete pasos a la orilla de la memoria izquierda» (2008). Luego fue parte de la ejecución y coordinación artística de «Mexicano dime cómo mueres y diré quién eres» (2009), obra de la compañía Gamultimedia; la pieza estuvo en la XI Muestra Internacional de Danza en Tijuana “Cuerpos en tránsito” (2009) y contó con presentaciones en el Centro Nacional de las Artes (CNA). 

De manera posterior colaboró con Ruzanska en «Antropomorfia» (2010), pieza en la que también intervinieron los coreógrafos Johannes Schmidt, Leandro Kees y Jaciel Neri; la propuesta tuvo apoyo del programa México en Escena y estuvo en encuentros como el XXV Festival Internacional de Danza José Limón, en Sinaloa. En ese 2010, con el Proyecto Girasoles Arte Escénico, que él dirigía, participó en una serie de intervenciones llevadas a cabo en Calzada La Viga, a las que llevó una obra titulada «La cocina«, en la que fue intérprete junto a Gabriel Flores. 

Con la coreografía «Aquí«, Espinosa Avilés participó en Plataforma/ IN Muestra internacional de Arte Escénico, realizado en el 2012 dentro del CNA; en ese mismo espacio de presentaciones, fue parte del equipo de intérpretes de las obras Soma, pieza coreográfica que habla sobre el cuerpo, «En blanco y Unsteady Souls«. De manera posterior también estuvo en «Tangos para Pina Bausch» (año desconocido). 

Además, en el 2014 Espinosa Avilés participó en el Encuentro Nacional de Danza, en Guadalajara, dentro de la obra «Unsteady souls«, de Anaïs Bouts y Rodrigo Valero Puertas, la cual fue presentada en el Centro Cultural Cabañas de dicha ciudad.

Otra compañía en la que también contribuyó con su trabajo y energía fue Foco al Aire, agrupación a la que Espinosa Aviles se integró para Los «The ultramar«, propuesta que llegó a ser ganadora del premio INBA-UAM-UNAM en el XXXII Concurso de Creación Coreográfica Contemporánea de 2012. 

Otro trabajo relevante fue «La Audición» (2014), obra de teatro-danza en con la que llegaron a las 60 representaciones en el 2017, lo cual fue consignado en una placa, develada en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz del Centro Cultural Universitario. 

Ambas piezas fueron llevadas en giras dentro de los circuitos culturales de la misma Ciudad de México, también fue a entidades como Aguascalientes, Sonora, Sinaloa y Michoacán, así como en giras por Colombia y Lituania, países a los que acudieron para ser parte de los festivales de teatro de Manizales y el de danza Aura de Kaunas, respectivamente. 

Edgar Espinosa Avilés (Foto: Ulises Fonseca)

Intervenciones en Michoacán 

Cansado de la vida apresurada que impone la Ciudad de México, Espinosa Avilés regresó de lleno a Michoacán en 2016. Una vez instalado en su entidad natal, abrió la Muestra Estatal de Danza de 2017, con la coreografía llamada «Intervención meditativa«, una obra que buscaba generar en las personas estados de tranquilidad y conexión interna, la cual fue presentada en Pátzcuaro. 

Además, en el 2018 obtuvo reconocimiento del Museo del Estanquillo por el performance «Recordando al gato mago de la portales«, realizado en el marco del aniversario luctuoso de Carlos Monsivaís en un evento llevado a cabo desde Morelia. 

Sin embargo, ya había dado funciones previas en Morelia y en otros municipios del estado antes de residir de nueva cuenta en Michoacán. Entonces, una de sus primeras acciones en Michoacán ocurrió con la pieza «Sentimiento anónimo», presentada dentro del 1er Concurso Estatal de Coreografía de Danza Contemporánea, organizado en 2004 por la compañía Andanza, dirigida entonces por Elí Solís.   

Luego, en 2009 Espinosa Aviles se presentó en el 6to Concurso Estatal de Creación Coreográfica del estado con su Proyecto Girasoles Arte Escénico. Logró tener el primer lugar. 

Para el 2010, Edgar Espinosa figuró en la Muestra Estatal de Danza Contemporánea de Michoacán con tres obras: «La última cena», «Helianthus: flor que gira con el sol» y «El jardín de la creación«. Además, atendió a la invitación de Laura Díaz, entonces directora de la preparatoria CEDART Miguel Bernal Jiménez, para apoyar a las estudiantes de danza en su graduación, con el montaje de la obra «Benditas, el gran banquete«.  

Ese mismo año también estuvo en la III Feria Estatal del Libro y la Lectura mediante el Trabajo Interactivo para Jóvenes; además, fue parte de una muestra de danza contemporánea organizada por el extinto centro cultural La casa de las musas. 

Como solista, en el 2011 solicitó y obtuvo apoyo del Programa de Estímulo a la Creación y el Desarrollo Artístico de Michoacán (PECDAM) para la realización del proyecto «Compartiendo la danza«. Este se conformó por tres obras cortas, realizadas con asesoría de distintos coreógrafos: «Aquí y ahora«, la cual tuvo apoyo de Shanti Vera; «Tránsito«, realizada junto a Jazmín García y Gabriel Arteaga; además de «Al final«, creada junto a Hana Ruzanska, Marcela Sánchez Mota y Octavio Zeivy. 

El tema común de las tres fue la migración, entendida “cómo búsqueda de una esencia personal”, mientras que las presentaciones ocurrieron en el lobby del teatro Ocampo, en enero de 2012. Además, con el Proyecto Girasoles Arte Escénico, Edgar Espinosa participó en la primera Bienal Innexo Alternativo Arte Escénico, en diciembre de 2013. 

Por otra parte, Edgar Espinosa realizó el proyecto «La danza como medio de sensibilización«, creado para dar coreografías y talleres en los municipios michoacanos de Cuitzeo, Cuanajo, Paracho, Coeneo, Hidalgo, Huetamo, Cotija y Pátzcuaro, además de la tenencia moreliana de Atécuaro. Este, no sobra decir, tuvo estímulo económico de la Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum) y del programa federal Alas y Raíces.

Edgar Espinosa estudió en el Centro de Educación Artística CEDART Miguel Bernal Jiménez (2000-2003) y en el estudio JazzUp (2001-2004), ambos de Morelia; en la Escuela Profesional de Danza Contemporánea Delfos (2003-2004), de Mazatlán, Sinaloa; así como en el Centro de Investigación y Creación Coreográfica (CICO), del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), con especialidad en creación dancística (2004-2007), en la Ciudad de México. 

Con las herramientas obtenidas en esas instancias, es que Edgar Espinosa Avilés logró forjar la trayectoria artística antes descrita. Además, combinó esta labor artística con la enseñanza e instrucción en espacios de diversa índole: desde la docencia en la escuela de educación básica “Lic. Juan Ortiz Murillo”, de Morelia, donde impartió la clase de educación artística a 26 grupos de más de treinta alumnos cada uno, hasta clases de yoga, pilates, streching, danza jazz o acondicionamiento físico en gimnasios y espacios de entrenamiento funcional tanto de Ciudad de México como de Morelia.  

Los pasos finales 

Luego de volver a Morelia, pausó su ejercicio en el arte escénico, pero Edgar Espinosa no dejó de lado la creación, pues en sus últimos años se decantó por el dibujo. 

De esa forma, lo que inició como una forma de terapia, fue creciendo hasta convertirse en una actividad diaria en la que incluyó experimentación con el collage, para conjuntar dibujos hechos a partir de aves, árboles e interpretaciones personales de obras del Bosco o Leonora Carrington.  

Edgar Espinosa Avilés (Foto: Ulises Fonseca)

Su vena creativa también se manifestó en la recuperación de espacios y en la intervención de los mismos con pinturas acrílicas, concretamente con la restauración de un jardín en el domicilio en el que vivió sus últimos años en Morelia junto a su novio, Ulises Fonseca.

Edgar, tuvo interés de tomar talleres y cursos en el área, para adquirir herramientas que le permitieran un mayor desarrollo, un propósito que ya no pudo continuar. No obstante, dejó un amplio volumen de dibujos, a la espera de ser expuestos como legado póstumo. 

Agradecimiento a Ulises Fonseca, por la información proporcionada para la publicación de este obituario.

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