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A Gonzalo Valdés Medellín.


Al cumplirse los 30 años de los terremotos de septiembre de 1985, las historias van saliendo de los escombros emocionales y de los recuerdos, el terremoto afectó a TODA la población: ancianos, adultos, adolescentes, niños, recién nacidos, sin distinguir sexos, identidades de género, orientación sexual, posición económica. La nula respuesta del gobierno del presidente Miguel de la Madrid Hurtado, una vez más se dejaría ver y obligaría a que una sociedad civil organizada tomara las riendas, momentáneamente del rescate de la ciudad de México.

Hacía por lo menos siete años que el Movimiento de Liberación Homosexual había irrumpido en la escena política y nacional mexicana.


 

 

(Foto: CRMS)

Elí Bartolo

En Oaxaca sí. Lo que pasa es que en ese entonces en México era como que más desgastador. De pronto era terrible llegar a la Ciudad de México y empezar a preguntar por los amigos y… No, ya se murió, y ya se murió, y ya se murió. Luego, en una ocasión Braulio Peralta me dijo: “mira, vamos a hacer una cosa, por qué no mejor platicamos de las gentes vivas que tú sabes que viven y yo te platico de las personas que sé que viven, mejor platiquemos de las personas que sabemos que viven y ya no preguntes por gente que no sabes”. Porque era así de… Ay no pues se murió. Y luego también otros que se murieron posteriormente en el terremoto del 85.

(Foto: CRMS)

Efraín Ao-gl

Mi prima Ricardo Saavedra «La Ardilla» tu tía (otra ya difunta) que murió en 1996 –ella quedó atrapada, durante el sismo del 85, porque el departamento donde vivía estaba junto a la secundaria que se cayó en Av Chapultepec y se llevó al edificio de junto, estuvo atrapado un día y de lo que recuerdo es que otras comadres de ella murieron tres,una vivía en la Roma otra en Tlatelolco y otra en el centro. Te mentiría si te escribo que recuerdo los nombres pero no me acuerdo y ya son imposibles de conseguir.

(Foto: CRMS)

 

Héctor Léon

“Posteriormente hubo muchos intentos de diferentes grupos de hacer tardeadas. Me acuerdo que LAMBDA, por varios años, estuvo haciendo fiestas que empezaban a la siete u ocho de la noche, eso fue por ahí del 83, 84, pero antes del 85. Otro evento que vino completamente a transformar, ya no al FHAR o al Movimiento Gay, sino al Movimiento Gay que inclinaba su lucha por la cuestión del SIDA, fue el temblor del 85. Ése fue otro golpe para la sociedad mexicana, el temblor contribuyó a esta lucha por los derechos de la ciudadanía, surgiendo el grupo de las costureras.”

“Inclusive tienen un condón Triángulo que ellas producen.
Así es. Yo seguí participando en las marchas, aunque ya no estaba específicamente al frente. Me parece que en la del 84 sí, y en la del 85 hubo una pequeña marcha, en el 86 ya no hubo tal, por estar reciente lo del temblor del 85, de hecho no se solicitó oficialmente caminar por la calle, pero caminamos por la acera, aun así teníamos el temor de que la gente, la ciudadanía, se volcara en contra de este Movimiento Gay con conciencia, ya que a veces hasta nos llegaron a gritar “¡sidosos!”, o cosas así . En cuanto al FHAR, hubo muchas amenazas de muerte, de poner una bomba y cosas así, en ese entonces se estaba haciendo las obra de teatro y estuvimos bajo la zozobra.”

“En el 85 se conformó un grupo de personas, en su mayoría intelectuales o gente con recursos, llamado Ave de México. Recuerdo que conocí a muchos de ellos de hecho, algunos habían pertenecido al FHAR, como Carlos León, uno de sus miembros. En fin, ese grupo se conectó con abogados, médicos, psicólogos, con diferentes servidores de salud, que pudieran ayudar y darles apoyo a personas como mis amigos gays. Esto se realizó porque la gente que estaba haciendo sus servicios en el Seguro Social no sabía ni qué hacer. Por ejemplo, mi amigo Javier estaba en un hospital, hasta que después lo pasaron al Centro Médico de la Raza por un buen tiempo, pero aun estando ahí, lo tenían en el área de enfermedades infecciosas, entonces tenías que tener mucho cuidado.”

(Foto: CRMS)

Jhon Doner Bolyard 

El siguiente domingo, el temor era que iba a llegar la gente y la policía, y los iban a llevar presos. En 83 y 84 no había libertad con hay ahora. No podíamos dejar que Satanás —porque yo sí creo que existe— gane esto. Hablamos a la gente más cercana al grupo para avisarles y mandamos gente a las dos esquinas de la cuadra donde estaba la Iglesia para que explicasen que no iba a haber servicio y evitar un encuentro con la policía. Ese domingo, 60 personas nos reunimos aquí en mi casa, trajimos las sillas, llenamos este espacio y tuvimos el servicio.

Horacio Flores y Carlos Águila después que desocuparon el departamento, abrieron una escuela de bailes y ese lugar también funciono para reunirnos. Dejamos la casa de Horacio en el terremoto del 85: se dañó la planta baja y regresamos a mi casa, entonces, empezamos a hablar con la gente de la Fraternidad para pedir su apoyo. El problema de ese entonces es que el lugar que se utilizaba para asuntos religiosos tenía que ser Propiedad Federal.

(Foto: CRMS)

Empezaron a buscar lugares, encontramos lo que ahora es una iglesia pentecostal, pero costaba demasiado dinero. Horacio encontró la casa donde están ahora, nos reunimos y por votación se aceptó este edificio: la Fraternidad había reunido fondos de diferentes Iglesias para la compra.

Algunas personas pensaban que debía ser muy católico, pero yo dije que no estaba de acuerdo, porque para mí el ecumenismo requiere que una persona cristiana pueda identificarse con algo en el servicio, que sienta que está en casa. Jaime tuvo mucho que ver en eso, en consolidar el grupo, crecimos, llegamos a tener 70 personas en el departamento de Horacio y de Carlos.

Cuando salió Jaime, surgió Jorge Sandoval, un laico metodista. El pastor evangélico que había mencionado me puso en contacto con Jorge. Recuerdo que Jorge no concibió para nada estar junto a los católicos, luche mucho con él para ayudarle a entender que los católicos son cristianos también, son seguidores de Jesús. Acepto con la intensión de preparar a Horacio como pastor, fue en ese entonces que nos dieron la noticia que el departamento de Horacio y Carlos lo teníamos que desocupar porque lo iban a demoler, pero todavía está ahí 17 años después.

(Foto: CRMS)

La propaganda, digamos. Un problema con ICM desde un principio fue que no estaba reconocida por el gobierno, y creo que ni ahora, aunque ya están marchando a nombre de la Iglesia: eso es magnífico. Teníamos miedo, sobre todo en Norte 77, que la policía se diera cuenta y viniera con actitudes totalmente homofóbicas, entonces, no hicimos propaganda.

Otra parte del problema es que no estábamos preparados para crecer por falta de un liderazgo adecuado. En los primeros 10 años, en donde estábamos llenábamos la casa; en casa de Horacio, iban a destruir el edificio, pero igual ya no teníamos espacio y esa fue la motivación de buscar otro lugar; en artículo 123, llagamos a llenar el lugar y por eso utilizamos el santuario, que era el doble de espacio, y también se llenó, era el show para mucha gente pero, por lo menos están ahí escuchando la palabra de Dios; y cuando tuvimos el problema de la Iglesia y nos sacaron, vinimos aquí y también lo llenamos; después Horacio y Carlos consiguieron su escuela de baile, también lo llenábamos; cuando llegamos a Norte 77, bajo un poco, pero siempre teníamos la cantidad de gente que podíamos acomodar.

Hablando de Génesis, si ha habido algo de propaganda, no demasiada, algunos anuncios en ser gay y algo así; pero, no hemos hecho una propaganda masiva por falta de programas: la gente que se compromete a trabajar es limitada y los programa que puede hacer con gente de confianza, con preparación, es poca».

(Foto: CRMS)

Patria Jiménez

“…De 1985 a 87, cuando se da la cuestión del VIH […], efectivamente los grupos de hombres reciben la cuestión de que viene como un linchamiento, un ataque frontal, cierta persecución, asesinatos. A la no comprensión del VIH se agrega la cuestión del terremoto; eso hace que la tensión social baje sobre el hostigamiento que en ese momento está socialmente muy enfilada a golpear al movimiento y a los homosexuales con la cuestión del VIH porque no estaba bien entendido, porque no se pensaba que era culpa de Sódoma y Gomorra: toda esa cuestión moral y viene lo del terremoto. Entonces los compañeros de los grupos de hombres empiezan a atacar esa cuestión del VIH y nosotras nos dedicamos un poco más al acompañamiento y fortalecimiento o al trabajo con este espacio original que nos queda…”

(Foto: CRMS)

Marta Lamas

«Yo me fui a vivir fuera de México a finales del ‘82 y regresé a la mitad del ’85, un mes y medio antes del temblor. Cuando ocurre el terremoto y el grupo de Yan – en ese entonces se llamaba algo así como Seminario Marxista-Leninista de Lesbianas Socialistas – estuvo apoyando a las costureras: quedándose a vivir con ellas en donde estaban, en los escombros de sus fábricas. Fue impresionante ver su nivel de compromiso, de seriedad, de estar allí, realmente impresionante. Vimos entonces que estas compañeras lesbianas eran realmente muy consecuentes con sus principios políticos y que no es que trabajaran nada más para su propio grupo, sino que ellas tenían un compromiso social real».

«Cuando el temblor, las costureras se dividen en dos grandes grupos: las que quieren hacer cooperativas y las que quieren formar un sindicato. Yo estuve con el grupo que apoyó a éstas últimas. Aquí pasa algo muy interesante. Uno de los grandes descubrimientos para las feministas que veníamos del movimiento de clase media fue ver la gran cantidad de compañeras obreras lesbianas (con hijos) que había. Me impresionó la gran cantidad de relaciones sexuales y amorosas que se dieron entre las asesoras feministas y las costureras».

(Foto: CRMS)

«Además del trabajo político, ellas hacían fiestas, pachangas, dentro del sindicato de las costureras. Y también allí se daban los inevitables cruzamientos entre la política y la cama. En el ‘86 las que veníamos de ese trabajo con el sindicato de costureras constituimos la asociación civil “Mujeres Trabajadoras Unidas” y el grupo “Mujeres en Acción Sindical”.

«Por mi parte, además de esa militancia, en 1987, empecé a organizar un suplemento feminista en La Jornada, el que luego se llamaría “Doble Jornada”. Yo creía que debía tener una sección para las lesbianas y que una lesbiana se hiciera cargo de la sección. Pero las periodistas de La Jornada quisieron entrar al suplemento y, a final de cuentas, Sara Lovera se quedó al frente del proyecto. Entonces, a finales de 1988, empiezo a planear la revista Debate Feminista, que sale a la luz a principios de 1990».

«Desde un principio para mí estuvo muy clara la necesidad de crear un espacio de reflexión sobre sexualidad, en concreto, sobre diversidad sexual, queerness, homosexualidad. Desde entonces ha habido en sus páginas una constante reflexión al respecto.

En 1989 me involucro con las trabajadoras sexuales y de ahí me vinculo mucho a la temática del sida. A partir de entonces vuelvo a entrar en contacto con el movimiento gay, pero masculino; o sea pierdo contacto con parte de mis compañeras lesbianas, de lo que había sido el movimiento lésbico-gay grande y fuerte, pero sostengo mi relación con los activistas hombres».

(Foto: CRMS)

Max Mejía

» Con mucha desorientación, había información, no se sabía nada en México, se sabía en Estados Unidos, ya era un escándalo en Estados Unidos, pero en México no se sabía. No había suficiente información, teníamos información los que estábamos más informados. Por ejemplo, te podría decir que yo empecé a utilizar condón desde el 84 con mi pareja».

«A principios del 85 empieza a salir mucha información en los medios a partir de lo que está pasando en Estados Unidos y empieza a cundir la preocupación en México. Es escándalo más bien, más que la preocupación, el escándalo, y se apaga el escándalo con el sismo del 85 y pasan los efectos del sismo y a finales del años en el 85 vuelve con mucho más ímpetu con el caso de Rock Hudson».

«Entonces empieza ya mucho el escándalo de la información y todo eso. Nadie estaba haciendo nada, los grupos estaban ya desmantelados, ya. Entonces prácticamente llegó el SIDA e hizo lo que quiso. No había grupos, no había nada y después empezaron haber ya. Ya después me alejé del movimiento, después del 84, entonces en el 85, 86, 87 estuve enterándome, me enteré por Francisco Galván que fue alguien como muy cercano a mí. Él regresó de uno de sus viajes y me informó que era el VIH y, pues, fue la primera persona cercana a mí con quien conviví de manera más clara sobre el asunto; él se clavó a hacer el rollo del proyecto del libro de “El SIDA en México” y sus efectos social, hay un ensayo mío ahí. Entonces empezó a crear el grupo GIS-SIDA»

(Foto: CRMS)

Rosa María Roffiel 

“No sé a dónde va nuestra homosexualidad, pero sé y creo que México es un país de muchas sorpresas, de mucha apertura. Nosotros damos por sentadas algunas cosas, pero tenemos muchos privilegios. Todavía, con todos los peros y las desgracias, creo que somos un país de privilegios y no hay que perderlos. Yo siempre he sido muy positiva, y no creo que pase nada desastroso, sobre todo del terremoto para acá, hemos demostrado que no somos los agachones de antes”.

(Foto: CRMS)

Yan María Castro

“Pero yo no creo que el SIDA haya venido ha destruir el movimiento. Yo creo que el SIDA, si hubiera habido un movimiento fuerte, lo hubiéramos podido confrontar. Pero ya estábamos muy debilitados cuando vino lo del SIDA, y has de cuenta que liquidó, casi, casi. Fíjate 85 y 86 fueron años terribles porque en 84 se viene la epidemia del SIDA, y empieza ha ver una actitud social de repudio a los homosexuales muy fuerte en el 85 y 86. Se viene en 84 la ofensiva del SIDA, que yo creo que aquí sí hubiera causado cacería de brujas, persecuciones y matanzas generalizadas de homosexuales en el 84. Después viene el 85 que se recrudece la represión, toda la gente se va a su casa y se oculta. Hasta que viene el terremoto. Y el terremoto afortunadamente nos salvó de la destrucción del movimiento. Porque entonces la sociedad mexicana puso sus ojos en el movimiento, y los quitó un poquito del SIDA. Pero la ofensiva del SIDA contra la comunidad homosexual, venía fuertísima en el 85, cacería de brujas. Entonces yo siento que eso nos salvó, porque distrajo la atención. Y además porque nosotros nos sumamos a los movimientos que surgieron en el 85. Y eso nos reanimó».

(Foto: CRMS)

¿De dónde provienen las fotografías de este artículo?

“Publiqué hace un año y hace dos en Face este breve álbum de fotografías. Lo vuelvo a publicar para quien no lo haya visto.

Tomé estas fotografías la mañana del 19 de septiembre de 1985, pocas horas después del terremoto. Algunas las tomé en la esquina de Coahuila y Monterrey, otras en la de Tonalá y Monterrey y la mayoría en la Unidad Habitacional Benito Juárez, todas en la Colonia Roma Sur. Queden como testimonio de aquel cada vez más lejano día en que conocí el rostro de la Catástrofe y la faz más auténtica del Ser Humano.”

Carlos Rafael Manrique Soto

(Foto: Carlos Rafael Manrique Soto)
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