Esto dicen tus mascotas de ti: Problemas psicológicos y maltrato animal

Esto dicen tus mascotas de ti: Problemas psicológicos y maltrato animal

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Hoy en día es común encontrarnos con personas que dicen frases como: “¡Te presento a mi perrhijo!”, “¡Haría todo por mi gathija!”, “¡Los animales son más inteligentes y humanos que los propios humanos!”.


Por: Dr. H.C. Francisco Javier Rosas Vázquez. y Psic. Gustavo Alberto Nonato Reza.

Es claro que vivimos en una sociedad cada vez más compleja e indiferente, las personas cuentan con necesidades que en otros tiempos no se consideraban importantes y, además, se cuenta con más opciones sobre el estilo de vida, ya no estamos limitados a crecer, trabajar y conformar una familia con hijos. Y es este último punto en el que se debe hacer un énfasis importante, y es que, si bien el concepto de familia se ha ido modificando con el tiempo… ¿Qué tan sano es el comenzar a considerar a una mascota como un hijo o hija?

Antes de continuar, debemos comprender la diferencia entre una emoción y un sentimiento. La primera, se puede conceptualizar como una reacción biológica que se presenta ante diferentes estímulos del ambiente o del propio organismo… ¿Te has puesto irritable cuando no comes bien o tienes sueño? ¿Sientes miedo cuando te encuentras solo en una calle poco iluminada y a altas horas de la noche?, estas son emociones, y tienen la finalidad de realizar conductas que regulen las necesidades básicas para sobrevivir. Por otro lado, un sentimiento, es una representación cognitiva y social que nos permite interpretar nuestras emociones, y su frecuencia es de tiempo prolongado.

Camas para mascotas tipis indios

Pero ¿Puede nuestra mascota tener sentimientos?… la respuesta es no; y esto es debido a que los sentimientos son una interpretación de las emociones, y de entre todas las especies que habitan en el planeta, solamente el cerebro del humano tiene la capacidad de procesar la información de tal manera que nos permita interpretarla y formar una representación cognitiva, aunado a que somos una especie con la capacidad de formar sociedades sumamente complejas, sobre todo considerando que la mayoría de las especies solamente se relacionan con la finalidad de sobrevivir y preservar la especie.

Por mucho que podamos amar a nuestras mascotas, estas no nos responderán de la misma forma. Ya se mencionó que actualmente, como individuos, nos hemos vuelto indiferentes ante ciertos temas, además de que nuestras necesidades han cambiado o se ven limitadas por nuestro estilo de vida. Antes era normal que las personas se unieran en matrimonio, actualmente, si el trabajo nos lo permite, apenas y es posible mantener un noviazgo estable, ¡Y ni siquiera pensar en tener hijos antes de los 30!… Está claro, todas las personas somos únicas y diferentes, y existen personas que son felices al casarse y tener hijos, también hay quienes prefieren desarrollarse profesionalmente, o consolidar un patrimonio antes de pensar en familia… no hay malas opciones, todas son válidas.

Pero, es posible que nuestras mascotas carguen con la factura, e incluso, que puedan resultar maltratadas. Según el médico veterinario y zootecnista, Moisés Heiblum (2018), “los animales sólo necesitan no padecer hambre o sed, contar con un lugar para resguardarse del ambiente, recibir atención médica y tener libertad para expresar su comportamiento animal”.

El vocablo “perrhijo” surge alrededor del 2011 en México, y la idea era evidenciar una nueva tendencia, que es el de dar trato de niño a una mascota dentro del entorno familiar; y fue tal el impacto que existe una página en Facebook con el mismo nombre, “Perrhijos”, lo sorprendente es que en la actualidad a alcanzado 463,000 seguidores.

Al humanizar a nuestras mascotas y llevarlas a restaurantes especiales, o comprarles la última moda en ropa y accesorios, es posible que las personas tengan una necesidad que no han podido satisfacer. En estos casos, debemos preguntarnos ¿Quién necesita todas estas atenciones, la mascota o el cuidador?… Estas acciones solamente llevarán a un punto de idealización y generación de expectativas, o ¿acaso nos estamos perdiendo o alejando del plano real, donde la convivencia con el otro, el “par” es tan defectuoso que se cambia por una mascota?

Entrevistando a mas de 40 cuidadores de mascotas clasificadas como “Perrhijos” encontramos que el 70% de la población presentan una estructura de la personalidad esquizotípica, el restante se divide entre personalidad limite y dependientes. Lo que podría darnos indicador que este comportamiento humano, en el cual se trata a una mascota como un hijo, puede traer un origen psicológico. Ya que el esquizotípico se aleja acusadamente de las normas culturales, creando acciones que pueden ser percibidas como extrañas o estrafalarias y debemos tomar en cuenta que dicha estructura de la personalidad esta caracterizada por la predominancia de la fantasía y fugas de la realidad.

La problemática de esta moda es que se intenta aceptar una conducta que daña la línea natural de las especies, provocando ansiedad y dependencia. El cuidado a una mascota y el afecto a la misma no debe de sobrepasar los limites de convivencia humano-animal. Ya que las necesidades de cada uno son ampliamente distintas. Justificar esta nueva moda como “amor” es algo engorroso o en su caso el cuidador tendrá que revisar lo que entiende por “AMOR” ya que en la relación humano-animal siempre existirá un desequilibrio, puesto que la mascota jamás podrá expresar al nivel de un humano sus necesidades y siempre dependerá del cuidador en turno, por lo tanto, al perderse se apegara a su nuevo cuidador o en caso de muerte del cuidador ya vendrá otro a suplir. Por otro lado, justificar actos de cuidado podría encubrir posibles conflictos psicológicos que sean potencialmente dañinos para el que lo padece y sus cercanos. Es primordial que el tema continúe siendo estudiado a profundidad para clarificar y ver los alcances en la población.


Fuente: Blog de la Federación Mexicana de Psicología 

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