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El fascinante mundo del Ballroom y el voguing: Expresión de la Cultura LGBT

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La actriz trinitense Dominique Jackson, quién interpreta el personaje de "Elektra Abundance" en la serie de televisión "Pose".

Seguramente muchos de ustedes vieron la serie de televisión Pose, emitida en 2018 por la plataforma de FX Premium y actualmente disponible en Latinoamérica a través de la plataforma streaming Netflix. La serie de televisión está basada en el fascinante mundo de la Cultura Ballroom. Para aquellos que vieron la serie y tienen dudas sobre este mundo, y para aquellos que no la vieron e ignoran por completo el tema, aquí está la historia:

La Cultura Ballroom (que podría traducirse al español como Cultura del baile de salón), es una competencia de baile y exhibición que se lleva a cabo entre representantes de diferentes casas. Tiene su origen en la ciudad de Nueva York, especialmente entre las minorías étnico-raciales de la ciudad: afroamericanos y latinos, y más específicamente entre los representantes de las minorías sexuales de estos grupos de personas. Por ello, hoy en día, la Cultura Ballroom está considerada como una manifestación más de la sub-cultura LGBT+.

Esta suerte de bailes y pasarelas de exhibición, venían desarrollándose en los Estados Unidos prácticamente desde el siglo XIX. Curiosamente, se cree que en sus orígenes, era la gente blanca quién realizaba estos bailes. En ellos se disfrazaban y se travestían, de allí su origen como «algo prohibido», que había que esconder de la sociedad. En el siglo XX, las comunidades afroamericanas y latinas de Nueva York, tomaron por completo el control de estos bailes-exhibiciones, alcanzando su punto más alto de esplendor en la década de los 1980s.

Muchas personas marginales de las minorías raciales o sexuales estadounidenses, se veían obligados a vivir juntos, pues muchos de ellos eran expulsados de sus hogares por sus familias, quiénes no comprendían su identidad sexual. Estos grupos de personas se denominaban como «Casas». Eran dirigidos por un «padre» o una «madre» (o ambos en algunos casos). Estas personas alquilaban alguna propiedad (generalmente ubicada en los barrios considerados como marginales de Nueva York, como Harlem, el Bronx o Queens) y luego invitaban a otras personas (generalmente jóvenes), a que vivieran en esta casa bajo su protección. Todos los integrantes de la casa aportaban económicamente a la misma, y el «padre» o la «madre», se convertían en sus tutores, brindándoles apoyo económico y emocional. Los jefes de familia le otorgaban un nombre a la casa y todos sus miembros tomaban dicho nombre como su apellido. Ellos se consideraban como hermanos, y llegaban a formar verdaderas familias. Algunas casas llegaban a tener hasta más de una decena de integrantes. Los miembros de dichas casas, eran personas gay, lesbianas, travestis, transgéneros o transexuales, de origen afroamericano y latinoamericano. Solo excepcionalmente había integrantes de origen caucásico o asiático en dichas casas. Muchas casas llegaron a ganar gran fama o prestigio. Quizá la más famosa (y que aún existe), es la Casa de Xtravaganza, fundada en 1982.

La legendaria Casa de Xtravaganza.

Ahora bien, los Ballrooms o bailes, se desarrollaban en algún salón neoyorquino. Cada baile incluía diferentes géneros o temáticas. Las casas más populares de la ciudad se reunían en dichos bailes, y según el tema, se disfrazaban o caracterizaban para realizar un baile-pasarela. Un Maestro de Ceremonías les presentaba, mientras que su desempeño era juzgado por un grupo de jueces. Algo muy curioso es que, generalmente, los jueces solían ser de origen caucásico. La casa que ganara la categoría se llevaba un trofeo. Estos bailes se realizaban cada semana, y la creatividad de las casas estaba a la orden del día, pues muchas de estas ellas sostenían fuertes rivalidades y luchaban por ser las número uno. En las exhibiciones, los participantes se caracterizaban de manera asombrosa y sofisticada, realizaban complicadas rutinas de baile, poses extravagantes y lip sync. Algunos bailes llegaban a durar hasta doce horas. Algunas casas llegaron a acumular cientos de trofeos en sus bailes y exhibiciones, ganando gran prestigio entre todas las casas, algo que era de suma importancia para ellos, pues se convertían en foco de atención e influencia para sus rivales.

Los temas del los bailes se diseñaban para satirizar los géneros y las clases sociales; era una especie de «escape» a la realidad, un lugar donde los miembros de las minorías raciales y sexuales podían encontrar un poco de brillo, reconocimiento y prestigio al estar completamente marginados de la sociedad, sobre todo las mujeres transgénero y transexuales, los travestis, transformistas y drag queens. Se volvieron un auténtico gueto, una especie de fenómeno contracultural. Poco a poco, la cultura del ballroom fue ampliando su influencia. De Nueva York, brincaron a ciudades como Washington D.C., Philadelphia o Atlanta. Aunque fueron más abundantes en la Costa Este, algunos ballroom también alcanzaron éxito en ciudades de la Costa Oeste como Los Ángeles. Luego también se popularizaron en países como Francia, Reino Unido y Japón.

A fines de los 1980s, la cultura ballroom comenzó a verse influenciada por el estilo del baile del Vogue o Voguing. Este deriva de la revista de modas Vogue. Se cree que surgió en Harlem a mediados del siglo XIX. En un baile, alguien ideó una exhibición basada en las poses de las modelos de la popular revista de moda. El tema del voguing, fue tomado por la cantante Madonna como el concepto central de su popular tema musical Vogue (1990). Y curiosamente cuando la canción y el videoclip de la misma se lanzaron, el estilo de baile voguing se popularizó todavía más.

Escena de la cantante estadounidense Madonna en el video del tema musical «Vogue» (1990).

Un aspecto muy destacado de la cultura ballrom, es que su auge coincide exactamente con la gran proliferación de la pandemia del VIH / SIDA en los Estados Unidos y entre la población LGBT+. Muchos integrantes de las casas y participantes de los bailes, fueron contagiados y murieron durante estos terribles años. La pandemia arraigó aún más la situación de marginalidad social de las minorías sexuales, y los bailes tomaron más fuerza como una forma de expresión y desahogo en medio de la tragedia.

En 1991, la cineasta estadounidense Jenni Livingstone, realizó el documental Paris Is Burning, que retrata y documenta de manera excepcional la Cultura Ballroom y su esplendor en la década previa. El nombre del documental se deriva del nombre de un famoso baile organizado por el artista Paris Dupree, que se realiza anualmente en Nueva York y que goza de gran prestigio en este medio. Allí se pone de manifiesto no solo lo que significan los bailes, sino su importancia como una manifestación artística y cultural de las maltratadas minorías raciales y sexuales. El documental fue nominado al Premio Óscar como Mejor Película Documental y hoy en día, es preservado en el Registro Nacional de Películas de los Estados Unidos y la Biblioteca del Congreso por su importancia histórica y cultural.

Aunque los ballrooms alcanzaron su máximo auge en los años 1980s y principios de los 1990s, aún existen en algunas ciudades del mundo. De hecho, en México existen algunos grupos dedicados a espectáculos de ballroom.

Si les interesa más el tema, pueden echarle un ojo a la serie de televisión Pose. Esta nos adentra de una forma muy ligera en este fascinante mundo, donde la creatividad y el espectáculo, son un excelente medio para manifestar el respeto a la libertad y el derecho a la identidad sexual.

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