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Podría decirse, que lo único en que la nueva película del «Día de la Independencia» supera a la anterior, es en contar una historia gay dentro de la trama. 

Luego del estreno del «Independence Day: Resurgense» («Día de la Independencia: Contraataque») las expectativas de muchos fans de la película original fueron defraudadas.

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No ocurrió así con el público gay que pudo apreciar en la nueva historia, el breve vistazo a la vida del Dr. Brakish Okun, interpretado por el actor Brent Spiner y su compañero durante los 20 años que estuvo en estado de coma, luego de su interacción con los extraterrestres, el Dr. Isaacs, interpretado por John Storey, en el mismo personaje 20 años después.

Brent-Spiner

En la trama se puede  ver cómo se cuidan mutuamente, el Dr. Isaacs le ha llevado orquídeas y ha cuidado del Dr. Okun durante su estado de coma y éste despierta justo cuando su compañero se está dirigiendo a él.

En otras partes de la película se aprecia cómo ambos se dedican atención mutua y se llaman «darling» o «babe«, al final, Isaacs, muere en los brazos de Okun, en lo que puede ser el momento más humano de todo el filme.

Roland Emmerich ha presentado una pareja gay de mediana edad con una relación de al menos 20 años, una clara evolución del personaje gay en la primera entrega de esta saga, Marty Gilbert, el jefe de David (Godlum), interpretado por el conocido actor gay, Harvey Fierstein, quien hizo en la peli de 1996 el rol de un gay de unos 40 y tantos años, soltero y con una estrecha relación con su madre, histérico ante la inevitable destrucción del mundo y su propia existencia.

Sin embargo, estamos hablando de Roland Emmerich, aún merece reconocimiento, al ser un cineasta abiertamente gay, quien ha a apoyado diversas causas de la comunidad LGBT y dirigió «Stonewall» el año pasado, aunque fue acusado de invisivilizar a las mujeres trans, negras y latinas en el inicio de la lucha por los derechos de la comunidad LGBTTTI en el mundo.

Tomando lo anterior en cuenta, así como sus películas previas, por ejemplo: «Soldado Universal» (1992), «Día de la Independencia» (1996),Godzilla (1998), «El Día Después de Mañana» (2004), 10,000 a.C. (2008), «2012» (2009) y «La Caída de la Casa Blanca» (2013), Emmerich, no es uno de los directores más reconocidos por su técnica, pero sí, por ser de los más taquilleros de la historia del cine.

De hecho, es una opinión general entre los críticos que las películas de Emmerich confían en exceso en los efectos visuales, y padecen del cliché del diálogo, de la pobre narración, de imprecisiones científicas, del desarrollo ilógico del argumento, y de la falta de profundidad en sus personajes.

 

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