La simplicidad redefinida como actitud atrevida: Prada womenswear primavera-verano 2020

    La simplicidad redefinida como actitud atrevida: Prada womenswear primavera-verano 2020

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    La multitud caracteriza a Prada, un paisaje siempre cambiante de significado, reinterpretado constantemente no en una sola mujer, sino en muchas, persiguiendo sin cesar un reflejo de la propia moda. Al igual que la identidad de la mujer de hoy, la identidad de Prada también es fluida, fluctuante, abierta a la interpretación: una explicación misteriosa, que se aleja de la retórica y refuta la definición. La paradoja y la contradicción inherentes a Prada hacen imposible una fácil categorización o resumen: Prada es simultáneamente compleja y simple, singular y multifacética.

    La campaña de Prada Primavera/Verano 2020 de Womenswear ofrece una multitud de puntos de vista y perspectivas que reflejan esa dicotomía: del paisaje siempre cambiante de las mujeres que inspiran constantemente, y de la pluralidad de definiciones de Prada.

    La palabra tiene el poder de definir y, en el caso de Prada, de cuestionar las definiciones, redefinir, descontextualizar y recalibrar, para evocar una narrativa imaginaria y, por lo tanto, cambiar nuestra mirada al examinar el plano de la imagen. El intento de una definición imposible se convierte en un manifiesto de la imposibilidad de la definición misma.

    La campaña de Prada se desarrolla en torno a una serie de acrónimos escritos, deletreando la palabra PRADA. Al igual que las imágenes junto a las que se colocan, cada una de estas siglas ofrece una posible interpretación de la idea de Prada, pero solo una de muchas. Irónico, surrealista, ambivalente, dicotómico, estos muchos intentos de definición sólo demuestran en última instancia la identificabilidad de Prada como un solo concepto o idea.

    Al igual que las siglas, cada imagen de la campaña ofrece una perspectiva diferente; a través de estas diferentes visiones del mundo, y de hecho proponen mundos completamente diferentes, personales para cada uno, desplazando nuestras perspectivas en sus ejes. Otra paradoja: a pesar de que se trata de una campaña colectiva, estas imágenes son completamente individuales. En lugar de fragmentos de identidades, cada una de ellas es un yo realizado: ofrecen ángulos contradictorios del mismo conjunto, es el conjunto de Prada.

    Fotografiadas por Jamie Hawkesworth, las imágenes dan vida a una sensación de renovación perpetua y de reelaboración del lenguaje fotográfico, desafiando una vez más la descripción y pasando del blanco y negro al color, del retrato al cuerpo entero, lo rural a lo urbano, un reportaje espontáneo, una compostura cuidadosa y clásica. Entre vidas diferentes.

    El casting de la campaña es también dicotómico, expresado a través de un espectro de modelos –tanto caras conocidas como nuevas– un mundo de mujeres. Estas imágenes encapsulan sus personajes y personalidades, celebran su distinción. Entre estas mujeres se encuentran Freja Beha, Sara Blomqvist, Anna Ewers, Berit Heitman, Ruiqi Jiang, Ashley Radjarame, Kyla Ramsey, Charlotte Rose, Miriam Sanchez y Zso Varju.

    La noción es subrayada con los filmes que acompañan a la campaña, donde las historias reales se desarrollan con palabras que deletrean una y otra vez PRADA, las cuales son una clave en las tramas. A través de estos elementos constantemente yuxtapuestos de nuevas formas, la campaña se renueva continuamente, ofreciendo cada vez un significado diferente, una nueva actitud, una intención diferente, una nueva definición.

    Estas palabras, estas imágenes, interpretan – literalmente – las múltiples identidades dentro de Prada. Sí, como el mundo mismo, Prada nunca se asienta, nunca se detiene. Siempre y nunca son iguales. En eso exploran la última paradoja de Prada: inmediatamente reconocible, pero imposible de definir.

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