El largo y complicado camino de Australia hacia el matrimonio igualitario

El largo y complicado camino de Australia hacia el matrimonio igualitario

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El matrimonio entre personas del mismo sigue siendo un tema que divide al país más grande de Oceanía. (Foto del Australia Pride 2017).

CANBERRA.- Australia es uno de los países mas gay-friendly del mundo: parejas del mismo sexo pueden adoptar niños conjuntamente, la marcha del orgullo conglomera a miles y miles de personas, y la comunidad LGBT+ goza de plenos derechos laborales. Sin embargo, y aunque las parejas del mismo sexo pueden cerrar contratos de unión civil en la mayoría de los estados australianos, estas uniones no están reconocidas a nivel federal.

En pocas palabras, el matrimonio igualitario aún no es legal en Australia. 

Aunque Australia es un país vanguardista en temas LGBT+, aún no legaliza el matrimonio igualitario.

Para entender la complicada situación de Australia respecto al matrimonio gay, tenemos que hablar de política. El martes de esta semana, el Partido Liberal de Australia pasó horas tras puertas cerradas, discutiendo qué hacer sobre el tema del matrimonio igualitario. Al parecer, se quedaron en dimes y diretes: si el Senado de Australia decide no someter a votación el tema del matrimonio gay, entonces se le invitará a la ciudadanía a emitir su voto de manera voluntaria al Senado.

¿Cómo? O sea que aquél que desee que el matrimonio igualitario sea legal, deberá emitir su voto a través de un correo, en formato físico, y enviarlo al Senado. Algo así como una petición.

El Primer Ministro de Australia, Malcolm Turnbull, dice que esta es la mejor forma de saber qué hacer sobre este tema. Pero mientras los políticos siguen divididos, este tema ya tiene harta a la nación de Oceanía: desde el 2004 se ha estado intentado legalizar el matrimonio gay, sin éxito. 

El PM de Australia, Malcolm Turnbull, tomándose fotos con los participantes del Australia Pride 2016.

Y es que la cosa está de locos: uno de los senadores australianos más conservadores, Eric Abetz, quien es además el líder del Senado Australiano; argumenta que «los gays quieren destruir a la familia, y es nuestro deber protegerla. Si los gays se casan, entonces cualquiera podrá casarse con la Torre Eiffel».

Como dato curioso, en 2007, una mujer francesa llamada Erika, quien tiene un fetiche por objetos inanimados, se casaría con la Torre Eiffel, cambiando su nombre (legalmente) a Erika La Tour Eiffel.

Si el Partido Liberal decide someter a votación la legalización del matrimonio igualitario, estaría siguiendo lo pasos de Irlanda, que en el 2015 sometió a votación el matrimonio gay y terminó aprobándose. 

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Con información de The New York Times. 

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