
Patrick Mitchell empezó su transición como mujer a los 12 años, cuando le suplicó a su mamá para que lo llevase a un psiquiatra, quien le diagnosticó disforia de género. Dos años después de tomar estrógenos, a sus 14 años, le diría a su mamá: «no estoy seguro de ser una chica».
Patrick y su familia son de Australia. Y después de que la mamá de Patrick estuviese dudosa sobre qué hacer, acudió a varios expertos del tema, quienes le aconsejaron que la terapia hormonal era la mejor opción. Ella aceptó apoyar a su hijo y durante dos años toda su familia apoyó a Patrick.
Al principio del 2017, las autoridades de la escuela de Mitchell comenzaron a referirse a él como una niña, lo cual provocó que Patrick se cuestionase si realmente había tomado la decisión correcta.

«Me empecé a dar cuenta que sí me sentía cómodo siendo un varón», declaró Patrick Mitchell a un medio de comunicación australiano.
Patrick se armó de valor y le dijo a su mamá que quería volver a ser un chico. Ahora ha dejado de tomar hormonas femeninas y le será practicada una cirugía ambulatoria para retirarle unos pequeños senos que habían comenzado a crecerle.
Patrick, en realidad, está rodeado de amor, pues toda su familia ha sido comprensiva y empática con su situación, poniendo como ejemplo al amor antes que al prejuicio.















