La élite chechena es la principal responsable de las amenazas, que ya han cobrado la vida de al menos una periodista y una colaboradora del mismo informativo ruso.
MOSCÚ.- El personal del periódico ruso Novaya Gaceta y los periodistas que los apoyan han recibido amenazas después de publicar informaciones sobre el secuestro y tortura de gays en Chechenia.
El pasado, 1 de abril, Novaya Gazeta informó de que más de un centenar de hombres considerados gays habían sido secuestrados recientemente en una campaña coordinada.
La reacción de las autoridades chechenas a esta información ha oscilado de la negación a amenazas apenas veladas. El 3 de abril, 15.000 personas, entre ellas patriarcas, líderes de opinión pública y teólogos musulmanes chechenos asistieron a una asamblea en la mezquita central de Grozni, la capital chechena. En ella, Adam Shakhidov, consejero del presidente de Chechenia, acusó públicamente al periódico de mentir y describió al personal como “enemigos de nuestra fe y de nuestra patria”.
Una resolución aprobada en la reunión declaraba, entre otras cosas: “Considerando que se han insultado los cimientos multiseculares de la sociedad chechena, al igual que la dignidad de los hombres chechenos y nuestra fe, prometemos que los auténticos instigadores (de esto) se enfrentarán a represalias, independientemente de dónde estén y quienes sean, sin importar el tiempo que lleve”.
Una grabación del discurso de Adam Shakhidov y de la asamblea ha tenido una amplia difusión en la televisión local, bajo control estatal, y en las redes sociales.
Tras las amenazas a Novaya Gaceta, la emisora de radio independiente Ekho Mosckvy, que salió en defensa del personal amenazado, también ha recibido amenazas del muftí de Chechenia, Salakh Mezhiev.
En el pasado, peticiones públicas de represalias realizadas por personas influyentes de Chechenia se han traducido, con frecuencia, en agresiones a las personas afectadas, incluidos homicidios.
Las personas que pronunciaron las amenazas han gozado de impunidad y los homicidios y otros actos de violencia nunca han sido investigados de una manera efectiva y plena.
Entre las víctimas de estas agresiones se encuentran la periodista Anna Politkovskaya de Novaya Gazeta, conocida por sus informaciones sobre Chechenia, asesinada en 2006, así como la defensora de los derechos humanos Natalya Estemirova, colaboradora habitual de Novaya Gazeta, asesinada en 2009.
Fuente: Aministía Internacional















