¿Cuán larga creemos que es la vida?

¿Cuán larga creemos que es la vida?

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Por: Edgar Gutiérrez

Cantante, originario de Monterrey, 25 años.


Reflexionando sobre el tema de tener amores y finalizarlos, porque nada es para siempre dicen por ahí, vinieron a mi mente todos esos momentos en los que he pronunciado los quiebres que me trajeron tristeza, incertidumbre, felicidad fugaz, tranquilidad y paz. Muchos no quise terminarlos, otros me aniquilaron a mí y solo seré responsable de lo generado en mis días de duelo. Agradezco las experiencias vividas porque construyen mi ser en el presente al Universo y a todos esos amores de verano, a los amores de universidad, a los de futuros potenciales, a los amores que aunque intentamos no pudieron ser y a los que solo existían en mi mente como creaciones platónicas de adolescente.

Recientemente viví una ruptura definitiva luego de años de historia, cuando amas a alguien no es solamente la ilusión o el enamoramiento lo que sostiene con brazos fuertes su trascendencia, sino que la admiración, el respeto y todas esas cosas que dicen que vienen con el tiempo se suman a levantar la permanencia de la relación. Es la primera vez que hablo de esto de esta forma y el cariño que le tengo al recuerdo es tal que podría detenerme justo ahora y guardarlo para mí, pero si algo he aprendido, es que nada sana más que lo que liberas y dejas fluir con el resto de las cosas que existen en este mundo.

¿Cuán larga creemos que es la vida?– le dije mientras lo miraba junto a mí-, sentados en mi cama, algo tensos por el frío del aire climatizado pero con las emociones cálidas protegiéndonos del contexto espacial. Sabía que la costumbre nos había alcanzado y que la codependencia había conquistado nuestro territorio. Es triste darte cuenta de ello después de tanto tiempo, pero lo que es incluso terriblemente lamentable: jamás darte cuenta y seguir ahí, vivir el resto de tus días en una felicidad artificial, a base de apariencias, no sentirte pleno o plena y negar tu realidad. Sea como fuere y volviendo a la escena de mi drama amoroso, seguimos de que no queríamos pasar un día más gastado en falsas esperanzas y amor a medias, en que no era para nosotros. Concluimos en que queríamos aguerridamente conquistar la felicidad y plenitud en nuestro existir y luego de unos minutos nos despedimos con un abrazo fuera de mi departamento y dijimos adiós.

A ti que lees esto, ¿en serio estás para creer que puedes seguir viviendo sin arriesgar y con temor a creer que solo con él o ella podrías ser feliz? La vida es más grande que tú mismo, estar dispuestos a superar y renovarnos, acarrea grandes recompensas. Un día despertarás sintiéndote libre y con ganas de dar todo lo que tienes a quien tú elijas. La experiencia te habrá dado todo lo necesario para poner tu corazón en las manos de otro y confiar en que no lo destruirá, y si lo hace, tendrás la fortaleza emocional y el coraje para reconstruirlo porque tus sueños y esperanzas no acaban ahí, mucho menos el amor, sentimiento infinito.

Nuestros días se agotan en un segundo y existen cosas más importantes que sufrir por un amor aunque aparentemente sea lo más atractivo en lo cual invertir nuestro tiempo. La edad y madurez te permitirán comprenderlo día con día. O puedes elegir dejarte caer y hundirte por una decepción, será tan respetable como cualquier otra cosa que hagas, pero debes saber una cosa: no eres la primera ni la última persona a quien le ha pasado, y tampoco quien no haya podido salir victorioso. Duele, sí; ¿se pasa? También. Para ti… https://open.spotify.com/track/1kbA…

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