Dragas pioneras mexicanas: Así surgió la leyenda de Las Hermanas Vampiro

Dragas pioneras mexicanas: Así surgió la leyenda de Las Hermanas Vampiro

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Hoy en día, el espectáculo nocturno de México está invadido de artistas Drag Queen. No hay club nocturno, bar o cantina gay que no tenga un show encabezado por estas singulares criaturas de la noche.

Hace 30 años la historia era muy diferente. México estaba completamente carente de estos fabulosos entes nocturnos, que ya tenían muchos años dominando las noches de los Estados Unidos y Europa.

Pero en 1995, la magia surgió. Es entonces cuando hacen su irrupción los monstruos sagrados de la noche más importantes e imponentes de cuantos hayan existido en América Latina. Es la aparición triunfal de las Hermanas Vampiro.

El génesis de estas mitológicas criaturas se debe a la alianza entre Oswaldo Calderón y Daniel Vives Ego. Ellos trabajaban dando show travesti en el centro nocturno Catzzi.

La Ciudad de México estaba ya saturada de shows travesti monótonos y poco propositivos. Las Lupitas D’Alessio, Yuris o Thalías que personificaban las artistas del transformismo mexicanas, ya palidecían ante las artistas de vanguardia de los salones ballroom , el voguing y otras corrientes derivadas del transformismo que venían del vecino país del norte y del Viejo Continente.

Hartos y aburridos de este tipo de shows y ante las exigencias de los empresarios de buscar otras formas de diversión, Calderón y Ego se atrevieron  a romper con los cánones marcados por el limitado transformismo mexicano y aventurarse en una nueva corriente creativa. Decidieron convertirse en drag queens. Por primera vez estas diosas nocturnas emergían de suelo azteca.

Oswaldo Calderón «Superperra» (1973-2020).
Daniel Vives «Ego».

¿De donde viene su singular nombre? De una película mexicana: El Santo contra las Mujeres Vampiro (Alfonso Corona Blake, 1962), quizá la cinta más emblemática de la filmografía del célebre luchador mexicano El Santo y del cine fantástico nacional. Lo de «Mujeres», fue cambiado por «Hermanas» ya que, a partir de ese momento y como si se tratara de una sociedad secreta, las Hermanas Vampiro se convirtieron en una hermandad, una suerte de familia con lazos de amistad, compañerismo y complicidad muy fuertes, regidos por sus propios códigos y principios.

Mezclar lo de «hermanas» con lo de «vampiro» (en masculino), le daba a su nombre un sentido de dualidad, de ambigüedad de género, una mezcla de lo masculino con lo femenino.

Las Hermanas Vampiro debutan en 1995 en el ya mencionado Catzzi, ubicado en Ciudad Satélite, Estado de México. La respuesta del público fue de sorpresa, de los empresarios fue de duda y de las artistas travesti, de un desprecio total: «Allí vienen las payasitas» decían.

Pronto, las Hermanas Vampiro se convierten en un éxito sin precedentes. Habían hecho historia al traer el arte del drag queen a suelos latinoamericanos. Ya no eran solo «cabareteras de género menor». Eran auténticas artistas, con un solido conocimiento de lo que es la verdadera escena del cabaret.

Esto ha diferenciado a las Hermanas Vampiro de otros espectáculos drag queen de otras regiones del globo. Ellas son una auténtica compañía de teatro, generadoras de espectáculos diversos y no solo limitadas al mundo del transformismo.

Además, el hecho de ser mexicanas, ha puesto a las Vampiro y sus huestes en una posición muy singular. El folclor, la picardía, la música, las telenovelas y otros elementos tan arraigados de la cultura mexicana, le dan a las Hermanas Vampiro una cantidad de materia fabulosa para construir sus singulares espectáculos. Si a esto se le suma el ingenio, la agudeza, la irreverencia, la solida preparación escénica e inteligencia de las «hermanas mayores», es fácil de entender el éxito que ha mantenido a esta compañía de teatro por más de dos décadas.

Muchas veces, Oswaldo Calderón recalcó que una drag queen no solo debe de preocuparse por su maquillaje, sino que necesita una solida preparación, cultura y respeto profundo por el público y el escenario.

Volviendo a su historia, las Hermanas Vampiro alcanzan su cenit a finales de la década de los 1990s y principios de la década de los 2000s.  Han pasado por diferentes recintos de la capital mexicana, tales como El Taller, el Papi Fun Bar, LivingEl Nicho o el Anyway. Sin embargo, sus momentos de mayor gloria los vivieron en la mítica cantina La Victoria (hoy Foro Roma), en la Colonia Roma de la capital azteca, donde eran reinas absolutas y opacaban a cualquier otro espectáculo que osara retarlas en su posición de dueñas y señoras de la vida nocturna mexicana (no solamente LGBT+, pues lograron hacerse de un buen contingente de seguidores heterosexuales).

Luego fueron colonizando poco a poco otras regiones de México como Monterrey, Cancún o Guadalajara (lugar donde Oswaldo Calderón fue entronizada como la mítica Superperra). En un momento dado, la compañía ha llegado a tener bailarines profesionales, músicos en vivo y hasta conquistaron la televisión, apareciendo en shows como Hasta en las mejores familias (2000-2001) o Desde Gayola (2002-2006). Algunas de sus huestes también han pisado los sets cinematográficos.

¿Y quienes han tenido el privilegio de formar parte de tan singular fraternidad? Las Hermanas Vampiro han tenido el privilegio de contar entre sus filas a muchos personajes que hoy en día son figuras consagradas del espectáculo mexicano (ojo, que no solo del espectáculo nocturno). Muchas de ellas fueron instruidas por estas diosas nocturnas para abrirse paso en los escenarios. Además de Calderón y Ego, la lista es espectacular:

Sergio Alazcuaga, Elastika, Miss Marko, Bombón Dakota, DJ Kindra, Cristo Vampiro, Carlos Bieletto, Roberto Cabral, Saul Malagón, Jonathan, Rodolfo Kagiga, David Couto, Kintaró Mori, David Galas, Jorge Arriaga La Lore, Marianita 33, Guillermo Funes y otras más.

Además, el show de las Hermanas Vampiro se destaca por su versatilidad, pues aparte de las ya mencionadas drag queens y artistas del transformismo, en sus filas también desfilaron hombres heterosexuales (Óscar Ibarra «Gazzú» y Elías Ajit) y dos mujeres: Lorena de la Garza (mujer cisgénero) y Alejandra Bogue (mujer trans), ambas populares figuras del espectáculo mexicano. Entre sus coreógrafos también han desfilado figuras como Humberto Manlio y Gustavo Sanders. Hasta La Prohibida fue considerada Vampira honoraria. Llegaron a alternar con figuras internacionales como RuPaul o Kevin Aviance. En un momento, las Vampiro tuvieron como «competencia» a Las Divas, otro espectáculo transformista que formaron algunos de sus desertores.

Oswaldo Calderón, Óscar Ibarra «Gazzú», Daniel Vives & Kintaró Mori.
Miss Marko, Daniel Vives, Oswaldo Calderón y Carlos Bieletto con bailarines acompañantes.
Alejandra Bogue
Daniel Vives, Bombón Dakota & Miss Marko
Roberto Cabral, Daniel Vives, Carlos Bieletto & Oswaldo Calderón

Muchos espectáculos de las Hermanas Vampiro han sido de antología. De ellos podríamos destacar Las Hermanas Vampiro contra El Santo, El circo de las Hermanas Vampiro, Las chicas superponedorasMoulin Rouge, Temborracho, Musas y Joteando por un peso, entre otros. Además, tanto Superperra como Ego (en su faceta de La Supermana), se convirtieron en figuras indispensables y omnipresentes en las marchas LGBT+ de la Ciudad de México y de otras ciudades del país.

Con el paso del tiempo, nuevas generaciones de drag queens y espectáculos nocturnos han aparecido por todo México. De hecho, Oswaldo Calderón llegó a impartir talleres para las nuevas generaciones del arte del drag queen y transformismo. Calderón falleció en febrero de 2020 y con su muerte se cierra un capítulo crucial en el mundo del transformismo y la cultura en México, dejando además una cicatriz profunda en la familia vampírica.

Jorge Arriaga «La Lore», Oswaldo Calderón «Superperra» y Daniel Vives «Ego».

Hoy en día, el show de las Hermanas Vampiro permanece vigente a través de espectáculos en vivo, pero también a través de las nuevas plataformas virtuales y redes sociales.

En los últimos años destacan de manera especial los espectáculos ofrecidos en el Museo Universitario de El Chopo de la Ciudad de México. Y es que, podrán existir muchas, pero ellas fueron las primeras.

Hicieron historia y han dejado una huella muy profunda en la cultura LGBT+ y la vida nocturna mexicana. Además, y con el debido respeto a las nuevas generaciones y espectáculos actuales, ellas han sido las mejores. No hay quién las supere hasta el día de hoy. Larga vida a las diosas de la noche, las amas absolutas de la oscuridad y el glamour, las inigualables Hermanas Vampiro.

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