Felipe Solís Olguín(1944-2009) Director del Museo Nacional de Antropología e Historia

Felipe Solís Olguín(1944-2009) Director del Museo Nacional de Antropología e Historia

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(Ciudad de México 18 de diciembre de 1944-íd 23 de abril del 2009)

Arqueólogo, especialista en historia y arte de la cultura Mexica-Azteca.

En 1975, participó en el rescate del Acueducto de Chapultepec y en 1978 el rescate del monolito de Coyolxauhqui, en el Templo Mayor de los aztecas.

Además de titular del Museo Nacional de Antropología era el curador de Colecciones Mexicas del mismo recinto.
Fue presidente saliente y miembro fundador del Colegio de Arqueólogos de México, A. C., miembro de ICOM, del ICOMOS, de la American Archaeological Asociation, de la Sociedad de Bibliófilos Mexicanos, del Comité Académico del Programa de Posgrado de Estudios Mesoamericanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Consocio de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, Miembro de Número del Instituto Mexicano de Cultura.

De acuerdo con el Antropólogo Xavier Lizárraga, Solís era alguien muy solidario»Si podía echarte una mano, podías contar con él… al que no ayudó fue a sí mismo, cuando estaba muy enfermo no aceptaba consejos e insistía en preparar la visita de Obama, lo que sin duda le costó la vida: muy triste. Lo recuerdo con cariño, porque además de ser un hombre afable, se entregó con pasión a la arqueología mexicana».

Felipe Solís por Chepo Ramírez

Antes de morir, el arqueólogo Felipe Solís dejó un solo pendiente profesional, “su colaboración para un próximo número de Artes de México. Paradojas del destino, el tema que le correspondía tratar era el de ‘Los dioses de la Muerte’.

Estos, celosos de que fueran develados sus misterios, decidieron adelantarse sin darse cuenta que, con su actitud, sólo conseguían la trascendencia de quien bien los conocía”.

Así lo refiere otro conocedor del México prehispánico, el profesor Eduardo Matos Moctezuma, amigo y colega de Felipe Solís, ambos investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), y a quienes les unió el interés por la cultura mexica, convirtiéndose en los especialistas más connotados en torno a esa antigua civilización, en el país y a nivel internacional.

“Considero a Felipe Solís uno de los más destacados conocedores de los mexicas. Sus estudios del pasado han sido sustancialmente enriquecedores desde diversas perspectivas, como lo son la historia, la arqueología, la historia del arte y de la religión azteca. A él se deben estudios que están presentes como testimonio de este pueblo.”

“Otra faceta importante de Felipe fue el de la difusión de las obras del pasado. Participó de manera destacada en varias exposiciones, nacionales y extranjeras, llevando a diversos ámbitos ese acervo. Su presencia en catálogos, conferencias y mesas redondas eran otra forma de divulgar las esencias de las culturas mesoamericanas”.

Su amplia labor en campo, durante y después de sus estudios en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, bajo la tutela de maestros iniciadores de la arqueología mexicana como Ignacio Bernal y Román Piña Chan, le llevó lo mismo a Yaxchilán, Chiapas; que a Ranas y Toluquilla, sitios prehispánicos de la Sierra Gorda de Querétaro.

Solís Olguín manejaba con erudición temas relacionados con las culturas del Golfo, del Altiplano, e incluso, de la maya.

El experto sentía inclinación por los sitios de la costa de Veracruz, caso de El Tajín, lugares ignotos que descubrió en la niñez durante visitas a la casa de su abuela, fue ahí, en los litorales veracruzanos, donde (según aseguró en una entrevista) se preparó para ser arqueólogo.

El desafío al deseo de su padre —quien le instó a estudiar ingeniería— fue recompensado más tarde de múltiples formas, sin embargo, Felipe Solís recordaba de manera particular el momento en que pudo literalmente “bautizar” el hallazgo más importante del siglo XX ocurrido en el Valle de México: el monolito de Coyolxauhqui.

La madrugada del 28 de febrero de 1978, pocas horas antes del arribo del entonces presidente José López Portillo, fue comisionado para colaborar con el equipo de salvamento arqueológico supervisado por Raúl Arana y Ángel García Cook, pues desde entonces ya era considerado uno de los expertos en la civilización mexica.

“Yo fui quien identificó a la diosa Coyolxauhqui, la noche de su descubrimiento. La primera impresión, cuando noté sus cascabeles en las mejillas, ha sido una de las emociones más grandes que he tenido dentro de la carrera de arqueología, porque el hallazgo de esta pieza maravillosa es comparable a la Piedra del Sol (…)”

Busto de Felipe Solís por Sergio Peraza.

“Se sabía que era una pieza circular, pero todavía no la identificábamos. Se veía un brazo y otros elementos de los dioses de la muerte, no obstante, al limpiarla y aparecer sus rasgos especiales en el bello relieve, me sentí transportado en el tiempo, era un mensaje enviado por el pueblo mexica y que se identificaba con nuestra sangre”, manifestó al diario Excélsior en su edición del 22 de noviembre de 1978.

Falleciò siendo el Director del Museo Nacional de Antropologia e Historia

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