Greta Garbo y Marlene Dietrich ¿Rivales o Amantes?

Greta Garbo y Marlene Dietrich ¿Rivales o Amantes?

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Durante décadas, la gente ha especulado sobre la misteriosa relación que sostuvieron Greta Garbo y Marlene Dietrich. Para aquellos que no les suenen familiares estos nombres, les explicamos: Garbo y Dietrich fueron dos actrices. Probablemente han sido los dos mitos eróticos y divas más grandes que han aparecido en Hollywood en su siglo de existencia. Garbo era sueca y Dietrich era alemana. En los años 1930s, fueron las estrellas más grandes de La Meca del Cine.

Miles de historias se han escrito acerca de estas dos mujeres, que se robaron el siglo XX. Un factor que las une es la sexualidad. Ambas mujeres han sido identificadas como bisexuales o lesbianas (según el criterio de los autores). Su ambigua sexualidad ha sido parte fundamental de su extraordinario mito cinematográfico.

Eran totalmente opuestas. Garbo era tímida, retraída, huraña, melancólica. Concedió contadas entrevistas a lo largo de su vida. Vivía envuelta en un misterio que Hollywood explotó muy bien para fomentar la realización de una serie de películas en las que Garbo interpretaba a la heroína trágica, escurridiza, fría e intensa. Su sexualidad era un misterio, y asumir su condición lésbica le atormentaba y abrumaba.

Greta Garbo (1905-1990)

En cambio Dietrich era extrovertida, sociable, promiscua, alegre. Le encantaba que el mundo supiera de sus asuntos, tanto profesionales como personales. Hollywood explotó su imagen como una glamurosa vampiresa exótica, frívola y «devoradora de hombres». Dietrich solía hablar y presumir sin tapujos sus «affaires» homosexuales.

Marlene Dietrich (1901-1992)

Garbo llegó a Hollywood en 1925 de la mano del cineasta sueco Mauritz Stiller. Fue estrella exclusiva de la Metro-Goldwyn-Mayer, y para 1930, era la estrella mejor pagada y más taquillera del cine. Solo una estrella pudo hacerle sombra a su resplandor: Marlene Dietrich, quién llegó a Hollywood en 1930 de la mano del cineasta austriaco Josef Von Sternberg y como estrella exclusiva de la Paramount Pictures.

La prensa se regocijaba en su rivalidad. Ambas mujeres afirmaban no conocerse («¿Quién es Marlene Dietrich?», dijo parcamente la Garbo cuando le preguntaron por su rival). Pero algunos afirman que su distanciamiento y sutil hostilidad eran parte de un pacto sellado en 1925. En ese año, Garbo estelarizó en Alemania la cinta «Bajo la máscara del placer». 

Aunque Dietrich lo negó, muchos afirman que ella apareció en un pequeño rol en esa cinta. La desenfadada Dietrich sedujo a la Garbo y ambas sostuvieron un breve pero apasionado romance. Pero cuando Hollywood llegó a sus vidas, ambas acordaron olvidar ese asunto. No obstante, se dice que en círculos íntimos, Dietrich solía hablar sobre su relación con Garbo, haciendo comentarios mordaces sobre su intimidad («Garbo llevaba ropa interior sucia» o «Era enorme de allí abajo»). Esta situación hería y ridiculizaba a Garbo, quién nunca le perdonaría la afrenta. Pero lo que realmente encendió el rencor fue el amor de otra mujer: la guionista española Mercedes de Acosta. Se afirma que ella fue el gran amor de la Garbo, y que el affaire que esta sostuvo con Dietrich, rompió el corazón de Greta para siempre.

El cineasta y actor Orson Welles afirmaba que él presentó formalmente a las mujeres en su casa a principios de los 1940s. Garbo nunca lo mencionó, y Dietrich a veces lo negaba, otras lo afirmaba y otras evitaba hablar del tema. Dietrich mencionó una vez que ambas se conocieron por accidente en su madurez. Garbo llevaba años de retiro del cine, y Dietrich, disfrazada de enfermera, paseaba a uno de sus nietos en Central Park. Dietrich afirmó que Garbo se acercó a admirar al niño, pero no le reconoció, y que por unos minutos, ambas estuvieron frente a frente, sin cámaras que presenciaran el mítico encuentro.

La verdadera relación entre ambas fue un misterio que ha fascinado por décadas a periodistas, historiadores e investigadores. La verdad, ambas divas se la llevaron a la tumba.

Greta Garbo murió de cáncer en 1990, con 85 años de edad. Se cuenta que cuando esto sucedió, un amigo de Dietrich le envío un fax a su apartamento que decía: «Felicidades. Greta Garbo ha muerto en Nueva York». Marlene Dietrich siguió a su eterna rival al más allá dos años después, muriendo en París en 1992, a los 91 años de edad.

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