‘Yo nena, yo princesa’: Luana, la niña que escogió su propio nombre

‘Yo nena, yo princesa’: Luana, la niña que escogió su propio nombre

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Luana se convirtió en la persona trans más joven del mundo y en la primera niña trans del país en recibir su identificación, al mismo tiempo que su mamá, Gabriela Mansilla, se convirtió rostro de la lucha por alcanzar estos derechos en Argentina.

Esta es la historia de Luana, una niña argentina que nació en el cuerpo equivocado, en el cuerpo de un niño.

«Yo nena, yo princesa» fue lo que le dijo la pequeña Lulú de un año de edad a su madre después de que ella le hablaba como si fuese un hijo.

También es el nombre del libro escrito por su madre Gabriela Mansilla, donde relata la situación de su lucha por que se aceptara la verdadera identidad genérica de su niña y su íntegra disposición para obtener el reconocimiento ante la sociedad y las instituciones para otorgándole un nuevo documento de identidad, asunto que ocurrió en 2013, gracias al ejemplo del amor incondicional de una madre.

Éste el caso conocido públicamente como “Lulú”.
Presentado por la Comunidad Homosexual de Argentina, prologado por su terapeuta, epilogado por el director del
centro donde se aplicó el tratamiento de madre e hija, es el relato de la lucha de una madre por entender y aceptar la disforia genérica de su pequeña y ayudarla en su transición.

Niño: ¿Vos tenés penecito mamá?

Madre: No.

N: ¿Qué tenés?

M: Vagina.

N ¿Valentina tiene penecito?

M: No, tu prima Valentina no tiene penecito.

N: No es una nena diferente.

M: No, vos sos una nena diferente y está bien, a mí me encantaría ser una nena diferente.

N: A mí me gustaría ser una nena común.

Aquí una entrevista que se le hizo a Gabriela Mansilla, la madre, en la TV Pública de Argentina:

De acuerdo con la prensa argentina, la mamá de Luana, Gabriela prevé crear un espacio de encuentro para que familias, niños y niñas trans, psicólogos y acompañantes se encuentren y compartan sus experiencias en Buenos Aires.

También planea publicar un segundo libro contando el presente de Luana y cómo fue ese camino recorrido desde que la niña terminó el jardín hasta la actualidad. «Ahora el Estado la reconoce a Luana, legalmente es Luana, tiene un documento y hay una ley que la ampara. Hay mucha gente que tuvo que cerrar la boca», ha señalado Gabriela a medios locales.

Hoy Luana ha cumplido nueve años, duerme toda la noche y ya no pierde cabello ni se golpea contra la pared. Hoy es una niña plena, feliz y valiente.


Con información de girabsas.com 

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