El Triángulo Rosa: Homosexualidad en un campo nazi

El Triángulo Rosa: Homosexualidad en un campo nazi

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Sin duda, uno de los episodios más terribles de la historia de la humanidad fue la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Y de todos los horrores que se vivieron en ese período bélico, sin duda el más macabro, triste y vergonzoso de todos, fueron los campos de concentración, instaurados por el régimen nazi en varios puntos del continente europeo.

En dichos campos, miles de personas fueron torturadas y asesinadas. Las víctimas principales del genocidio, fueron los miembros de la población judía.

Sin embargo, en el campo de concentración también fueron martirizados gitanos, extranjeros, discapacitados y homosexuales.

Precisamente, a los miembros de la comunidad LGBT+ en los campos de concentración, se les identificaba con un triangulo rosa.

Esta insignia consistía en un triángulo equilátero de tela de color rosa colocado en el pecho de sus uniformes.

Originalmente, se utilizaba un triángulo color verde para identificar a los presos homosexuales. Eventualmente se adoptó el color rosa.

Este triángulo se utilizaba también para identificar a los prisioneros bisexuales, mujeres transgénero, pedófilos y criminales sexuales.

Cabe destacar que las mujeres lesbianas no eran vistas como «una amenaza» por los miembros de Tercer Reich.

Se calcula que entre 50mil y 63mil prisioneros fueron identificados con el triángulo rosa entre 1939 y 1945.

Desde luego, las condiciones de vida de la población LGBT+ en los campos eran terribles.

No solamente fueron víctimas de maltratos, abusos y otras brutalidades de parte de las autoridades del campo, sino también de otros presos, específicamente de los denominados Kapos, que eran prisioneros que alcanzaban cierto rango al favorecer a las autoridades del campo.

Por supuesto, dentro de los campos, los hombres del triángulo rosa también fueron víctimas de esclavitud sexual.

La prostitución y las violaciones eran parte de las terribles torturas. Las autoridades del Tercer Reich consideraban que la homosexualidad era una enfermedad que podía ser erradicada.

Los presos del triángulo rosa, eran aislados de los demás presos para evitar que «los contagiaran» de homosexualidad.

Por supuesto no existían «tratamientos» para esta supuesta enfermedad. Además de las burlas y las golpizas, se les sometía a trabajos rudos y forzados para erradicar su feminidad.

También fueron víctimas de experimentos pseudocientíficos. Muchos eran condenados a la castración.

Los horrores de los campos de concentración desaparecieron tras la rendición alemana al finalizar la guerra. Sin embargo, la persecución homosexual no cesó del todo.

En la década de los 1970s, el significado del triángulo rosa dio un giro radical. Activistas en favor de los derechos del colectivo LGBT+ alemanes y estadounidenses, comenzaron a utilizar el triángulo rosa como un símbolo de libertad y protesta en las luchas en favor de los derechos del colectivo LGBT+.

En 1973, el grupo alemán de liberación gay Homosexuelle Aktion Westberlin hizo un llamado para que la comunidad gay lo usara como un monumento a las víctimas de crímenes homofóbicos.

El triángulo rosa encerrado en un círculo verde, se utiliza para designar que algún espacio (como una escuela o un área de trabajo), es seguro para un miembro del colectivo.

En países como Australia, España, Uruguay o los Estados Unidos, existen esculturas memoriales del triángulo rosa.

Escultura al Colectivo Homosexual, en Sitges, Barcelona, España.

En 1997 se estrenó Bent, película británica dirigida por Sean Mathias y basada en el libro «Los hombres del triángulo rosa», de Heinz Heger, que narra la vida de Josef Kohout (1917-1994), sobreviviente homosexual de un campo de concentración (la película tiene un cameo de Mick Jagger como una cantante transformista).

En 2013, se estrenó la película italiana Il Rosa Nudo, dirigida por Giovanni Coda y basada en las memorias del francés Pierre Seel (1923-2005), otro sobreviviente gay de un campo de concentración nazi.

La miseria humana puede llegar a niveles sorprendentes. Los horrores de los campos de concentración son una prueba irrefutable de ello.

Por fortuna, un símbolo de algo tan perverso para el colectivo LGBT+ como lo fue el triángulo rosa, hoy en día, es utilizado para fines positivos en la lucha por el respeto y dignificación de la comunidad.

LECTURA SUGERIDA:

*Heinz Heger: «Los hombres del triángulo rosa», Alemania (1972), Ed. Amaranto (versión en español).

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