Miguel Luna Tapia (¿?-2016) Cantar con el corazón

Miguel Luna Tapia (¿?-2016) Cantar con el corazón

1952
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(Ciudad de México 2 de noviembre ¿?-íd 18 de noviembre del 2016)

Hijo de Raquel Tapia; Miguel, realizó sus estudios musicales en la Escuela Nacional de Música de la UNAM con los maestros Enrique Jaso y Jorge Pérez Rosas. Tomó el Curso de Nivelación Psicopedagógica en el Centro de Actualización del Magisterio en el Distrito Federal. Como docente ha impartido clases de canto en el TEACH (Talleres de Educación Artística en Chicago) y en la Escuela Superior de Canto del CMA en Mazatlán, Sinaloa, donde dirigió la puesta en escena de la ópera de cámara Il maestro di música de G.B. Pergolesi, dentro del marco del Festival Cultural Mazatlán 2010 en el teatro Ángela Peralta de esa ciudad.

En el año 2000 participó el Concierto de Fin de Milenio en la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México, además de los conciertos dominicales en el Parque del Retiro y en la Parroquia de San Manuel y San Benito en Madrid, España.

Como solista cantó: Tamino de La Flauta Mágica de W.A Mozart, Nemorino del Elixir de Amor de Donizetti, Lamperto de Il Maestro di Musica de Pergolesi. El Saboyano de Luisa Fernanda de F.M. Torroba. El Mesías de Händel, Requiem y Misa de Coronación de Mozart. Cantata 140, Magníficat de J. S. Bach. Carmina Burana y Catulli Carmina de Orff, Apocalipsis de G. de Mendía. Fantasía Coral de L. V. Beethoven entre otras.

Miguel, trabajó, bajo la batuta de directores como Ennio Morricone, Walter Haupt, Enrique A. Diemecke, Fernando Lozano, Enrique Patrón de Rueda, James Demster, Enrique Barrios, Ronald Zollman, Arturo Valenzuela, Enrique Batiz, Eduardo Álvarez, Gerardo Rábago, J.B. Ullrich, Guillermo de Mendia, José Antonio Ávila, Oscar Herrera y Arturo Salvadores, por mencionar algunos.

Este relato de Miguel, nos deja ver su sencillez, humildad, profesionalismo y amor por la vida y la música:

«Hace aproximadamente 5 años (octubre 30) estando recién internado en el Centro Médico, escuché a un doctor en la visita matutina decir a otro – Éste dura máximo tres días – a lo que el otro contestó – Vamos a estudiarlo – (¡como objeto de estudio…!). Transcurrió el día entre piquetes, dolor, incertidumbre, tristeza y un sinfín de sentimientos encontrados, esperando a que mamá llegara para decirle lo que había oído y pedirle que me sacara de ahí. – Si he de morir en tres días – dije – quiero que sea en mi casa y no en un hospital – (con todo lo que eso implica).

No tengo idea aún de todo lo que hizo ella para sacarme de ahí, ni estaba yo consciente del dolor que esto causaba a mi familia; en casa el «tiempo límite» para mí se fue rápido, no así para ellos y para los amigos que desfilaron por mi habitación con sus preocupaciones y buenos deseos. Pasó el tercer día en que paradójicamente era mi cumpleaños, y quizá de regalo no morí, para mi consuelo y el de muchos. Permití entonces que me llevaran a otro hospital y luego al INER. Después de estar varios días mamá, Ernesto, Maru y yo yendo a esperar que hubiese una cama disponible, por fin me internaron. Fueron semanas de medicamentos, tratando de parar la infección, para poder hacer los análisis y saber qué tenía. Hasta que un día un doctor me dijo:

– Te tenemos que operar; tu pulmón esta hecho licuado y si lo dejamos te mueres. Si te lo quitamos tal vez vivas – Sobra señalar que me convenció. Pero después de la operación me dijeron que no iba a poder volver a cantar, y entonces me quise morir… ¡¿Para qué me habían salvado, si me iban a quitar la vida?!

Alta, diciembre 30. Salí caminando, no hizo falta más oxigeno pero en mi corazón había una profunda tristeza: no volver a cantar… Pasaron dos meses y recibí una llamada de la maestra Olivia Gorra, quien no estaba enterada de todo lo que había pasado. Quería invitarme a reforzar un coro en Oaxaca con la zarzuela Luisa Fernanda y no dudé: el famosísimo SI PUEDO.

– ¿Sí puedes? – preguntó atónita mi tía Chayo.

– Tengo que poder – contesté. Y así fue como comencé a cantar otra vez, poco a poco y gracias a las clases de recuperación vocal con mi maestro de canto.

Sé que tengo que agradecer a muchas personas: mi madre, hermanos, familiares, amigos, doctores y hasta algunos desconocidos, por su apoyo moral y económico. Todos ustedes saben quienes son; pero principalmente a quien nunca me dejó y me sigue amando, como solo Él lo sabe hacer: ¡GRACIAS DIOS!»


Información y foto tomado de:

https://www.facebook.com/patitocolordecaffe

http://www.conceptomagenta.mx/content/miguel-luna-tapia

http://conceptomagenta.mx/…/celebrando-vivir-con-el-arte-de…

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