Covid-19 y la educación en México

Covid-19 y la educación en México

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El “fracaso” de la educación a distancia está muy lejos de ser solamente imputable a la carencia de recursos, la premura con que se lanzaron los proyectos, las diferencias existentes entre diversos sectores de la población, no es culpa únicamente de la educación a distancia por sí misma, pues exhibe también, y en enorme medida, el fracaso de la educación presencial y el sistema preponderante para llevarla a cabo.

Lo anterior parece ser así al menos en el caso mexicano (Aunque no exclusivamente) no sólo por las mismas dificultades en el desarrollo de capacidades básicas del proceso de pensamiento racional que debería acompañar a la educación presencial y permitir la adaptación de los educandos al sistema a distancia, sino por el déficit de profesionales de la salud debidamente capacitados para hacer frente a la actual amenaza sanitaria que representa el coronavirus por parte de la Organización Mundial de la salud, así como por la carencia de patentes relativas al campo de la medicina y la biotecnología que nos permitan desarrollar una producción de suministros y equipamiento médico necesarios y urgentes para la atención de la COVID-19 catapultando la tasa de mortalidad de la enfermedad en nuestro país hasta el 9.1 por ciento índice no menor y aún más alarmante si hacemos una comparación con el 5.2 por ciento promedio a nivel mundial.

Una nación que en 2016 ocupó el lugar 48 de 65 países evaluados por la prueba PISA que evalúa principalmente los rubros de pensamiento lógico-matemático, comprensión de lectura y ciencias; es también evidentemente un país que carece de las herramientas de pensamiento básicas para comprender los alcances y consecuencias de una pandemia, un país que no cree en la existencia de un virus que está enfermando a millones en el mundo y matando a decenas de miles, una sociedad polarizada que no sabe discernir entre la información como tal y su uso faccioso por parte de los distintos actores políticos y medios de comunicación. Es ese país en el que se cree que el líquido sinovial es una valiosa mercancía, tan valiosa que no sólo se pone por encima la vida de miles de personas si no por encima de todo otro bien económico y frena prácticamente todos los mercados para ser obtenido.

Padres que a pesar de contar en muchos casos con estudio universitarios carecen de capacidades básicas de comprensión lectora y las habilidades matemáticas esenciales en la educación básica. Ese es el panorama nacional, en el que no se cuenta con los conocimientos esenciales de biología y química que debemos recibir todos en el nivel de la educación secundaria y bachillerato mismos que permitirían la comprensión de entidades biológicas como los virus, sus mecanismos de propagación más básicos y por ende la adopción rigurosa de la prevención como principal herramienta para evitar contagios y muertes, así como para entender la importancia del rol individual en la colectividad comprendiendo que esos simples lineamientos de conducta no sólo me protegen a mí y a mi familia si no a la sociedad en la que vivo de las nefastas consecuencias médicas, económicas y sociales de una entidad biológica ajena a nuestros prejuicios clasistas, racistas, sexo genéricos y éticos; una entidad biológica altamente mortal en nuestro país que tiene como principal vector de propagación la conducta social irresponsable y egoísta de los seres humanos.

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