Llorad el mes de abril: Siglos de Historia, consumidos por el fuego

Llorad el mes de abril: Siglos de Historia, consumidos por el fuego

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“París bien vale una misa”

Enrique IV.

Borges decía que la literatura francesa tenía tres siglos de oro, habría que agregar que la catedral de Notre Dame fue testigo de todos ellos. ¡Qué día tan triste para los parisinos y para la humanidad entera, y qué suerte tan irónica la de los turistas que ese día estaban en las calles de la ciudad luz, para visitar monumentos históricos sin saber que presenciarían la historia misma!

En plena semana santa un siniestro devoró la catedral de Notre Dame, aquella donde los reyes habían formado alianzas, donde los pobres habían buscado refugio, kilómetro cero, aquella rosa de los vientos de Francia, templo suicida de Antonieta Rivas Mercado, caleidóscopica piedra angular de la cristiandad y la cultura occidental, ¡Nuestra señora de París está ardiendo Víctor Hugo!, ¡Llorad el mes de abril!

Eran las 18:50 h, los niños salían de la escuela, los padres regresaban de trabajar, la comedia humana, Balzac, la comedia humana hoy está de luto, las columnas de humo se erguían en marcha triunfal sobre un cielo azul raso y abajo la muchedumbre acudía a la marcha fúnebre de su ciudad, no  es difícil imaginar a las efigies de Napoleón llorando, después de todo este 15 de abril ardió París.

No existen palabras que alivien el nudo en la garganta, no hay lágrimas que apaguen el fuego que abraza a las gárgolas, siglos de historia se consumen por la espada y majestad del fuego y la catedral de Notre Dame, joya de la corona gótica, se arrodilla para reconocer al nuevo monarca de humo y cenizas.

Un pueblo reza, una catedral arde, la iglesia no, y los fanáticos celebran la calcinación como símbolo de ruptura histórica y venganza, así como habría celebrado Hitler, pero aquí donde sueño, donde soñamos, el corazón se derrumba, la noche se anuncia larga y la memoria efímera, ¡oh el tiempo que todo lo devora!

Ahora tratemos de ver más allá del humo, una tragedia debe servir para formar caminos de paz, después de todo Notre Dame era un refugio para los perseguidos, tratemos de concebir este puñado de cantera y cristales en su justa dimensión: patrimonio de la humanidad, que hoy ha unido a muchos en un abrazo fraterno y en un consuelo más allá de las fronteras.

Las lecturas de esta pérdida pueden herir si se hacen visceralmente, lo peor que puede pasar es ver culpables en por ejemplo los migrantes, las minorías, los rebeldes, no amigos, París es más que las vigas y ladrillos que hacen de esta ciudad un monumento, París está en su gente y en la gente que la ama, más allá de las lenguas, religiones, filosofías e incluso en quienes la desconocemos, pero la imaginamos.

¿Qué sigue después en la historia de esta pequeña isla en medio del Sena?, quizá sea hora de contemplar los siglos de historia que quedan por delante, al respecto pienso no sólo en París sino en nuestras ciudades, en nuestros barrios, en lo terrible que es perder a un vecino, en lo terrible de las demoliciones programadas para construir plazas comerciales, en lo terrible de los ecocidios en las ciudades, el año pasado se incendió el Museo Nacional de Brasil y las imágenes aún despiertan cuando cerramos los ojos, hace dos años la Ciudad de México sufrió el rigor de la madre naturaleza y cantamos el Cielito lindo en las horas más oscuras, el patrimonio de Siria ha sido asediado por las fuerzas de ISIS y el Museo Británico se niega a devolver el patrimonio expoliado a Grecia y Egipto, y es que cuando decimos que está es una tragedia para el arte, la cultura y la humanidad, lo que decimos es que nos duele la fugacidad de nuestra huella, nuestros símbolos derruidos, el fruto de la mano del hombre, después de todo Notre Dame era importante no porque fuera un símbolo de la fundación de Francia como Nación, sino porque igual que el arte su material era el material de los sueños.

Viene a mi mente un fragmento de Rayuela, de Julio Cortázar, “…y pensar que nunca veré la noticia de noticias: ¡Se ha caído la Torre de Pisa!”, hoy lamentablemente la noticia de noticias no estuvo tan lejos, pero de todo esta vorágine una chispa nos ilumina todavía: París está herida, pero viva.

No, no es por capitalizar ninguna tragedia, pero pensar en todo esto también nos hace sentir, (incluso primero sentimos, después pensamos), y ahora tras la catarsis de la escritura, de la conversación con los amigos y las imágenes, no puedo más que soñar, soñar con Edith Piaf, la liberación de París de los nazis, los tangos, las reuniones de Rivera con Picasso, el caminar de Oliveira, Fraternidad, igualdad y libertad, la cabeza de un rey rodando bajo la guillotina y una muchedumbre rumbo a la bastilla, hoy no puedo sino pensar que estos son tiempos para soñar y aunque hoy suenan las campanas por Notre Dame y lloramos el mes de abril, mañana tendremos que despertarnos para agarrar coraje y volver a soñar.

 

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Diego Armando Guerrero Medina, (Diego Medina), Impartió el Taller de Poesía en el CCH Azcapotzalco (2014-2015), Locutor en el programa Fábulas en Sol, transmitido por Nuestra Voz Radio, (2014-2015), Ponente en la Facultad de Filosofía y Letras (2012,2016), Poeta integrante del Colectivo Palabra, Oralidad y Mensaje (P.O.M., 2014-2015), formó parte del festival Poesía en Voz Alta de Casa del Lago (2015), también ha organizado ciclos de cine, foros y mesas sobre la comunidad LGBTTTI en el 2011. Actualmente coordinador editorial de Circo Literario, fundador de la Editorial Versonautas, columnista en la revista digital Letras de Reserva, colaborador en la revista digital Hombre 21, recientemente ha participado en la antología MORFO de la editorial Criptomórfica, también está próximo a publicar su primer poemario.