Tengo un problema con el concepto de envidia; durante años la miré como una especie de superstición de señoras chismosas pero no de a gratis; parte de mi vida la pasé en un entorno rural donde «envidias» eran casi, casi sinónimo de «trabajos» o «brujerías» que según, hacen unas personas para que le vaya mal al objeto de sus envidiosos misiles; así era entendido entre la gente del pueblo.
Por eso durante mucho tiempo dije, o pensé sin decirlo: Yo no creo en las envidias…
Por eso siempre me ha costado entenderla como un sentimiento, un sufrimiento que tu éxito, tu cuerpo, tu alegría, tus bienes materiales, tu empleo, tu pareja o por encima de todo eso, tu paz, tu tranquilidad emocional y espiritual causa entre algunas personas que te conocen, sean amigos o no, se conozcan en persona o solo virtualmente.
Me había costado entenderla así, pero creces, observas, experimentas, tocas al mundo, el mundo te patea y, aprendes.
Eso que tú tienes y ellos (o ellas) no, les produce dolor, angustia y sentimientos negativos hacia tu persona, malos deseos y a veces hasta se quedan a tu lado para sabotearte, para disfrutar tus tropiezos, para tratar de opacar tu brillo en una forma verdaderamente enfermiza.
Hoy, sé que tengo a mi alrededor gente enferma, personas que no soportan mi éxito (no tengo mansiones ni yates ni doctorados, pero cada quien sabe qué es lo que envidia, puede ser hasta tus pestañas, tu carisma, tu perro o tu metabolismo ¡Hay para todos los gustos!).
Los envidiosos te lo dejan saber y sólo si eres tan menso como yo no te enteras: tratan de sabotear tu relación, tu trabajo, tus eventos, el reconocimiento que otros hagan de tu persona, bueno ¡Hasta tus rutinas de ejercicio, trabajos escolares, deberes laborales, tu tesis o la dieta! tratando de que no hagas bien lo que quieres/debes hacer, aquello que te entusiasma, te beneficia o te hace sentir compromiso.
¿Que qué voy a hacer? Pues nada espectacular. Cada quien es responsable de su vida y sus procesos. Cada persona decide como vivir o sobrevivir.
Hoy sólo quiero que sepas tú, si tú, esa persona que siente envidia de mi, o de aquel o de aquel otro de allá que nada ganas atormentándote o haciendo rabietas infantiles o peor aún, en plan de villana de telenovela: fingiendo que eres mi amigo o mi amiga para sabotear mi vida; ya te detecté, se quién eres, lo que sientes y lamento no poder ayudarte excepto dándote siempre mi mano franca, mi amistad sincera para que crezcas de acuerdo a tus potencialidades que pueden ser infinitamente superiores a eso que me envidias.
Te invito a que intentes cambiar el enfoque: Sueña cuanto puedes crecer, cuanto puedes obtener, cuanto podemos apoyarnos como amigos y cómplices para alcanzar sueños y cristalizar proyectos. Inténtalo.
Si esto no es posible te pido que te alejes, que te tomes espacio y tiempo para reflexionar sobre lo que tú quieres, lo que ya tienes ganado y lo que necesitas para conseguir lo que aún no has obtenido, estoy seguro que puedes hacer y lograr cuanto te propongas para tu crecimiento y éxito. Es un asunto de supervivencia: no permitir que te hagan daño.
¿Cómo lo supe? La pregunta debiera ser ¿Cómo es que hasta hoy lo supe? Siempre ha sido claro y ha estado ahí frente a mí, en persona o en las redes sociales.
En mi caso creo que lo que más envidian es que haya decidido romper barreras imaginarias, que haya decidido hacer lo que quiero, hacerlo mal pero seguir haciéndolo y hacerlo cada vez mejor a pesar de riesgos que otros no tomarían, como la estabilidad financiera; envidian que no tenga miedo ¡Claro que lo tengo, tontitos! Pero a pesar de ese miedo he decidido caminar hacia donde quiero, hacer lo que siento que estoy llamado a hacer sin preocuparme demasiado por los medios para la misión, confiando en que “Dios proveerá” como dice en la Biblia y fiel a la sentencia “A Dios rogando y con el mazo dando” (esa no viene en la Biblia, pero es voz de Dios porque es sabiduría popular).
Si de pronto al leer esto te has percatado de que eres objeto de envidias y peor aún, has detectado al(a) envidioso(a) ¿Qué vas a hacer?
Y si tú eres el envidioso(a) ¿Qué vas a hacer?
Yo te sugiero que disfrutes la vida, te relajes, pienses en tus prioridades, en lo que has estado haciendo o dejando de hacer para tu propio crecimiento y realización. Si es así, felicidades.















