
Imposible retratar el descontento generalizado en nuestro país, en donde como parte de una minoría sin plenos derechos, concurrimos en una lucha que a veces luce compleja interminable junto a miles de mexicanos y mexicanas que buscan, en su hartazgo, una forma de contribuir a un cambio social.
Es triste y es real, de cara a las elecciones, no existe gran cosa que reconocerle a nuestra democracia, salvo que siga en pie y eso puede ser más que suficiente, ante la cantidad de trabas impuestas por un sistema partidista que medra de la fantasía democrática.
Sin embargo, como toda democracia o poliarquía, la de México es una copia fiel de nuestra participación u omisión ciudadana.
Tenemos a los que hemos dejado que nos gobiernen. Y en tal ejercicio de representación ya podrido se puede repasar una galería de personajes de todas las calañas que han abusado en el ejercicio del poder con impunidad y peor aún, contando con el desinterés de la población que se convierte en olvido y a su vez en una nueva oportunidad para los corruptos.
Despertemos la conciencia política y cívica porque no será esperando a que otros hagan el trabajo, que se conseguirá esa parte de Igualdad que la población LGBT necesita para su bienestar.
El exhorto es para buscar nuevas formas de cambiar a México, pues ya vimos que las que hasta ahora han sido probadas, no han funcionado. ᴥ















