
En su columna «Casta Diva» de Milenio, Avelina Lésper, no sólo recomienda cuál arte hay que admirar, también nos dice amablemente, de cuales obras uno debe ofenderse.
Por ejemplo, la obra de Fabián Chairez, que fue elegida para acompañar la publicidad oficial de la exposición «Zapata después de Zapata» en el Palacio de Bellas Artes y que tanto mame ha causado, gracias a la zarandeada que le propinó al machismo nacional.
Dice Avelina, «El disgusto social no es polémica, llamarle así es disfrazar un gran error institucional por la selección de una pintura se burla de la supuesta homosexualidad de Zapata, y denigra la sexualidad no sólo de ese hombre sino de toda la comunidad LGTB».
Y reafirma «Esa obra con su abrumadora mediocridad le falta al respeto a Zapata, a la comunidad LGTB que tanto ha luchado por la dignificación de sus valores…»
Lo anterior sólo demuestra que Avelina podrá saber mucho de Arte, pero evidentemente no tiene el mismo nivel de conocimientos sobre ser joto.
La Comunidad LGBT recibió esta obra no como un acto de realidad histórica a la biografía de Zapata, eso no vale nada. Ya está muerto y no sabemos que haya sufrido por ejercer su sexualidad.
Para la Comunidad LGBT esta obra es valiosa porque celebra a la Jotería con los elementos más nobles y la pone ante los ojos de todos, en el centro de todo, en tiempos que requieren estos actos como respuesta a la promoción de los prejuicios.















