Apología de Madonna, porque les guste o no, es una leyenda viva

Apología de Madonna, porque les guste o no, es una leyenda viva

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Su discurso en los Billboard Women in Music hace unos meses logró su objetivo: hacerle saber a la gente que sigue viva. Y aunque muchos creen que Madonna se ha unido a estas ondas feministas por mera moda (y en realidad no están tan equivocados) lo cierto es que desde los inicios de su carrera ha abogado por empoderar a la mujer.


Es cierto que ella ya no tiene la misma popularidad que tuvo hace 20 años, pero Madonna se encuentra en ese limbo en donde están Elton John, Cher, McCartney y demás artistas que ya tuvieron su momento de gloria y trascendieron en la historia de la música y, me atrevo a decir, de la cultura.

Camille Paglia (famosa crítica e intelectual americana) dijo alguna vez que Madonna era el futuro del feminismo. Muy probablemente olvidaría sus propias palabras cuando, años después, escribiese que la señora Ciccone en realidad era una piedra que estorbaba en el camino del feminismo al haber sido ella quien iniciara la fórmula pop infalible: hacer de la mujer un objeto, vender sexo y hacer de lo femenino un espectáculo hecho para entretener masas.

No podemos negarle eso a Paglia: durante muchos años Madonna se ha dedicado a vivir del escándalo mediático y de su cuerpo. Pero, ¿es acaso Madonna hermosa? No. ¿Tuvo o tiene un cuerpo estéticamente convencional? Nunca.

Entonces, ¿por qué la gente consume a Madonna?

Hay un dicho que es muy atinado: no te amarán por ser bello, serás bello porque te aman.

Lo femenino vende. No es secreto que el arte mismo gira en torno a lo femenino y a la mujer. Si no me creen, vayan a cualquier museo de arte clásico: a los antiguos grandes maestros les encantaba retratar a la mujer. Y más si estaban desnudas. La mujer fue y sigue siendo un objeto que a la gente le gusta admirar y tener en un pedestal: si eres mujer tienes que ser bonita, educada, femenina, delicada, despistada, con modales y, peor tantito, tienes que depilarte.

Si sabía esto Madonna o no cuando inició su carrera nadie lo sabe, pero ella se atrevió a echar todo a la borda: dejó de depilarse, mostró senos, mostró nalgas, se revolcó en el piso vestida de novia mientras gemía con un micrófono en mano y prácticamente se burló de todo lo que era femenino (como en «Material Girl»).

“Me dijeron que una mujer sólo debe dedicarse a una cosa, así que los mandé al carajo: filmé una película, dirigí y diseñé mi propio show”, dijo Madonna en una entrevista de 1991 que la ya fallecida Carrie Fisher le hizo para Rolling Stone.

No sólo Madonna decidió que el padre de su primogénita fuera Carlos León, un bailarín cubano, sino que éste confesó que Madonna “le permitió” darle su apellido a su hija aún sin estar casados. Lourdes León, de 20 años, nació como una decisión que Madonna tomó. No del azar ni de una noche de copas.

“Me he sentido oprimida”, admite la Reina del Pop para la revista Harper’s Bazaar.

“En gran parte se debe al hecho de que soy una mujer, pero también porque me niego a llevar a una vida convencional. He creado una familia poco convencional”, estima la cantante, que agrega: “He tenido amantes que eran tres décadas más jóvenes que yo. Eso molesta a la gente. Tengo la impresión de que todo lo que hago incomoda mucho a las personas”.

Lo que hace a Madonna un icono feminista no son sus escándalos ni el hecho de que en el 2008  la revista Billboard clasificó a Madonna en el número dos, detrás de The Beatles, en el Billboard Hot 100 All-Time Top Artists; sino su habilidad para seguir trabajando dentro de una industria que ama a las mujeres jóvenes y odia a las mujeres viejas y que además ha sabido vivir su vida bajo sus propias reglas.

Su mito va más allá de que Andy Warhol le dedicase varias obras de arte al igual que su ex-novio Basquiat; o que George Harrison (The Beatles) decidiera rodar una película con ella, sin mencionar que el mismísimo Juan Pablo II la tachó de satánica y la excomulgaría de la iglesia católica no una, sino tres veces.

Madonna se niega a caer en el olvido y en la pasividad. Una mujer que este año cumplirá 59 años aún sigue desarrollándose, demostrando al mundo que ni la edad ni el sexo son un impedimento para alcanzar tus objetivos.

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