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Bueno afortunadamente por fin estamos de regreso y como se que la ultima columna causó revuelo, trataré de resumir en pocas palabras lo que muchas veces causa tanto escándalo.

Por muchos años me han enseñado que Dios no me ama, que como homosexual soy una abominación, que la comunidad LGBT somos personas sin ningún valor, ni ético o moral, somos las y los hijos ilegítimos de Dios, aberración y condenación al fuego eterno.

Hemos sido excluidos, rechazados, violentados en nuestros derechos humanos y miles de personas en el mundo siguen muriendo todos los días ya sea por algún acto violento contra su persona o por suicidio, al enfrentarse a una sociedad intolerante, agresiva y que vestida de blanco encabeza marchas en defensa de la familia, con hermosas fotografías y caras de disgusto  (Como buenos Cristianos) entendieron que bastaban seis versículos de la Biblia mal interpretados y que asegura incluso el derecho divino a poder asesinarnos de las maneras mas viles posibles, tanto por la Santa Inquisición, Nazis, así como otras  iglesias fundamentalistas que cierran los ojos a mas de 160 abominaciones tan aberrantes que impedirían que muchas conductas sociales como ropa, comida, machismo convirtieran como aberrantes cosas tan absurdas como combinar diferentes tipos de tela o la desobediencia.

Nos han enseñado a odiarnos, a rechazar la fe, a reírnos de las mocherías, a escondernos en el clóset y negar a Dios, el odio que enseñan las iglesias es algo que me llena de tristeza, pues se como condenando han matado tantos ideales, han robado la espiritualidad de millones de personas en el mundo convirtiéndoles en supuestos ateos, mas al final ante una necesidad… la fe regresa, nos inspira a orar cuando estamos con una necesidad especifica.

Hoy estoy en Canadá en la Conferencia General de la ICM, escuchando a teólogos y teólogas nuevas, que repiten lo ya sabido y que sigue escondido:

Somos parte de la creación, en igualdad, sin justificación, estamos cansados de la violencia y de los mensajes de odio de las iglesias y de gente fanática que sólo es capaz de aprender versículos de memoria y contextualizar en sus prejuicios, tenemos una sociedad donde las madres y los padres de familia están enseñando a odiar a sus hijas e hijos, a excluir a rechazar y a capacitar en como limitar los derechos humanos.

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Somos una sociedad cansada de reproducir modelos para sentirnos NORMALES y somos capaces de generar cultos que multiplican la exclusión, pero que nos hace sentir integrados y parte de una cultura mal informada, haciendo lecturas interpretativas sin contextualizar y heteronormalizando la Biblia.

A Dios, le hemos puesto genitales y sentimientos tal como los tenemos nosotros, a Jesús lo hicimos «hétero» y con esta herramienta de poder se ha permitido la esclavitud, la misoginia, los feminicidios y los crímenes de odio que por miles de años han estado presentes en nuestra sociedad.

La comunidad LGBT en el mundo hemos sido familia y nos hemos protegido y generado lazos, hemos sido esposos y esposas, padres y madres, abuelos, hemos sido los cuidadores de sobrinos padres y madres, conocemos la familia y la importancia de protegernos ante la violencia de personas que se creen poseedores de una verdad absoluta absurda y cruel.

Dios, con el nombre que le conozcas, con la identidad o preferencia sexual esta aquí, con todos y cada uno de sus santos nombres, si eres Cristiano creo llego el momento de salir del clóset y defender tus creencias o transformar una bola de tradiciones por una vida de servicio y crecimiento espiritual.

Es momento de despertar y defender nuestras creencias y evidenciar que están mal cuando nos señalan o generan marchas, es momento de exponer en redes sociales cuando comentan y fomentan odio, de evidenciar su falta de espiritualidad y amor Cristiano. Momento de ser congruentes con lo que somos y no vivir una fantasía de un modelo heteronormativo que no nos funciona.

En el primer día de esta Conferencia General, predicó La Reverenda Freda Smith, habló sobre los primeros movimientos de activismo social en los Estados Unidos, sobre su fe, sobre la visión de igualdad y de inclusión, sobre nuestro derecho a vivir vidas dignas y el reconocimiento a las familias que hemos formado a lo largo de los años, invitando a dejar de lado lo mal aprendido sobre la biblia y actualizarnos, escribir nuestra historia y mostrar el poder de Dios a las personas tan llenas de odio, de discriminación y fobias que producen tanto dolor.

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Freda Smith

Le comente después de servicio mi deseo de besar su túnica para dejar de sangrar como aquella mujer a la que su fe llevo a Jesús y fue sanada. Es tanta la sangre, es tanto el odio, los egos, la tontería de creernos diferentes.

Ante tanto absurdo en verdad te espanta la idea de Jesús compartiendo en pan y multiplicando el vino en el, con los que sufrimos la exclusión, la opresión y la condenación. No creo de ninguna manera iría a Roma, o entregaría un lugar en las alturas a Norberto Rivera y a cada uno de los pastores que están promoviendo una cultura de odio.

 

Que todo lo que es santo esté con ustedes, con la libertad de ejercer mi fe libremente y sin a necesidad de oprimir para convertir.

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Nancy Wilson
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