Compartir

La vida que deseamos vivir y lo que hacemos nos da oportunidad de entregar cosas buenas o llenarnos de cosas malas, como dice el dicho “Uno siempre recoge lo que siembra”, y he tenido oportunidad de estar presente en muchos de estos pagos que uno recibe, aveces buenos, aveces malos, pero siempre son constantes.

Hace unos años tuve la oportunidad de subirme a un camión con las primeras parejas que se iban a casar al DF en el mes de marzo del 2010, con Criseida y Ana de Alejandro y los demonios de Diego y Santiago que corrían por el camión y hacían contantemente la pregunta de por qué esto, por qué aquello, en este viaje íbamos muchas personas activistas y parejas enamoradas que vivían la ilusión de poder contraer matrimonio y formar legalmente esas familias ya construidas en el anonimato, cuando vi que se realizaban estos matrimonios no podía dejar de llorar, era increíble ver y sentir el orgullo de ver realizadas estas uniones, algo que nunca imaginé fuera posible y que creí en vida jamás me tocaría ver.

Aquél día recordé cómo en los años 80s ocurrían las tristemente clásicas redadas en los antros gay y la humillación pública que representaba si no pagabas tu mochada; el ser exhibido en el periódico local con encabezados diciendo “REDADA DE LOCAS” y tu fotografía expuesta junto a tu trabajo, escuela, amigos y familia.

mujercitos-8-1024x693

Ahora tengo la misma duda que tuve hace unos años, en el sentido si será posible ver en Nuevo León cómo se ejerce la Constitución y se cumplen con los artículos que nos confieren igualdad de derechos, no sólo para poder casarnos y adoptar, sino para vivir una vida plena, sin homofobia, lesbofobia o transfobia, sin grupos conservadores que irrumpen el Estado laico con un discurso absurdo, basado en prejuicios y morales agitadas por el pecado y la culpa.

Vi con sorpresa cómo se organizaron los maestros y tuvimos marchas casi tan grandes como cuando ganan los Tigres o los Rayados, marchas de victoria amparadas por policías y el buen gobierno que permite doblegar la disciplina y permitir carros con gente arriba de los techos y la cerveza, los niños colgando en las ventanas y todas esas cosas tan clásicas de una ciudad tan conservadora, de doble moral y que nos pone en los primeros lugares… en la lista de popularidad como un estado altamente violento contra la mujer, la comunidad LGBT y poblaciones indígenas. (Ver nota)

Contemplamos las cifras nacionales y en lugar que se nos caiga la cara de vergüenza vemos como en el Congreso del Estado las cosas empeoran cada día, ahora traen nuevo tema y es arrancar de los libros de ciencias naturales todo aquello que atente en contra de la moral y el derecho de los padres de educar a sus criaturas en base a mentiras, moralina irrumpiendo sus derechos a la salud, educación y por supuesto a sus derechos sexuales de las y los niños, ya que al negarles la información ellas y ellos la obtienen por otros medios que no siempre son los ideales, como de la televisión con un buen programa cultural con Chavana, en el cual aprenderán la misoginia y fobias legalmente establecidas en nuestro estado del progreso.

Se que a Nuevo León le está llegando lo que ha sembrado, cada vez más y mejores formas de corrupción en nuestro querido gobierno, violencia y muertes que nos colocan en los primeros lugares Nacionales, que vergüenza en verdad he sentido al ir al Congreso y ver las estupideces que a veces debaten, ir con los regidores de Gobierno Municipal y ver sus argumentos carentes de información y solamente envueltos en prejuicios.

Veo una comunidad LGBT débil, temerosa de salir del clóset, juiciosa a quien es la más puta, la más pasiva, la más tragona y poniendo en alto las idioteces que han permitido que nos avergoncemos de nuestra sexualidad, (Ver video de pena ajena)  del goce que nos da el riesgo y de lo débiles que somos cuando alguien hace un comentario sobre nuestras orientaciones, gustos, goces, nuestros pujidos que han de dejar sordos a las iglesias que nos cerraron las puertas con su Dios lleno de culpa y condenación, con su Dios clavado en una cruz de odio y rechazo, juicio y corrupción que ha bendecido armas y dictadores y se ha permitido condenar a poblaciones enteras a la muerte.

Yo en verdad reconozco lo que me gusta el sexo, confieso el goce que me da… dar y recibir caricias, entregar mis sentidos a tantas sensaciones que me permiten vivir mi sexualidad libre, responsable de mis actos y consensuado, sin temor a estar oculto, sin censura y castigo a lo que siento y espero que esa cosecha acerque a un compañero, sin miedo al qué dirán, con amor por la humanidad y una tremenda fe no sólo en Dios, sino en la fuerza, que como humanos somos capaces de ejercer para transformar realidades tan idiotamente documentadas de este estado que pudiera ser más generoso al impartir justicia y liberar del clóset a quienes se han encerrado por miedo a ti, al tamaño de tu boca que ha llevado al suicidio o a situaciones extremas a miles de personas. Siembra y siembra bien y que tu cosecha te permita vivir algo bueno.

Un enorme abrazo y gracias por seguir mi columna.

Comentarios