
No acostumbro ver «La Rosa de Guadalupe», aunque he de admitir que me parece el mejor programa de comedia involuntaria, así fue que hace poco mientras buscaba un programa que me acompañara a chingarme unas papas vi el capítulo 1004 de «La rosa de Guadalupe», mi sorpresa empezó desde el título «Amor distinto», un target que anunciaba la trama del capitulo, y así fue.
La trama es simple, Ernesto un chico de clase acomodada sale del clóset, su madre, Esther, lo apoya y le pide a la virgen que la gente que rodea a Ernesto lo acepté y no lo discrimine, entonces el milagro, la intervención divina de la guadalupana, la rosa blanca y el vientecito. Esther pide a la virgen comparando su amor de madre con el de la divinidad y diciendo que si bien el amor materno es distinto al amor entre hombre y mujer, también es amor.
Hasta aquí todo bien, parece todo políticamente correcto, sin embargo en qué contexto se proyecta este capítulo, que sea dicho de paso tiene como premisas los valores católicos, pues bien resulta que los debates en torno a la «ideología de género» y su promoción en escuelas públicas ha hecho que la sociedad se divida, naciendo entre otros el Frente Nacional por la Familia (FNF), quienes promovieron el “autobús de la libertad”, estamos pues ante la ruptura de opiniones dentro e la sociedad cristiana.
Sin embargo también cabe decir que los personajes del capítulo son blancos, de clase acomodada, y sensiblemente más open mind que el mexicano promedio, ¿qué mensaje nos transmite esto? A pesar de que la homosexualidad ha sido más normalizada en los últimos años, también es cierto que esta inclusión tiene tintes económicos innegables, al respecto un amigo me decía: “si tú no eres blanco, rico y con cierto nivel académico, tú no eres gay, tú eres un pinche puto”.
Así pues aunque el capítulo 1004 del programa «La Rosa de Guadalupe» resulta más gayfriendly, también es cierto que le da continuidad al status quo, tampoco vamos a linchar a quienes pertenecen a este status quo, pero si hay que decir que si bien el episodio parece revolucionario, lo es no más tantito, por lo demás cumplió mis expectativas, el drama y la exageración como siempre me hicieron reír.
Puedes ver el capitulo completo de “La Rosa de Guadalupe” 👉 aquí.
P.D. Recuerden amigos ser puto y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica.