La derecha rosita y el aspirante a la presidencia, Marco Ferrara

La derecha rosita y el aspirante a la presidencia, Marco Ferrara

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Tiene 37 años y proviene de Monterrey. Es Marco Ferrara Villarreal.

Su trayectoria política es prácticamente nula, pero lo empresarial se remonta a cuatro generaciones atrás, cuando su tatarabuelo, Vicente Ferrara Ferringo, sentó las bases de dos grandes siderúrgicas privadas: Fundidora de Fierro y Acero Monterrey. Él es director de Fundidora Monterrey.

El empresario se define como filántropo; tiene dos fundaciones, Marco Ferrara AC (¿egoltaría o narcisismo?) y En Nuestras Manos. Su Centro de Capacitación Integral ha enseñado un oficio a unas 5mil personas.

No se ha pronunciado por algún sitio de la política mexicana, pero hay más que pistas para situarlo como parte del espectro de la derecha: su fundación está vinculada a Femsa, Bimbo y Grupo Carso (Slim), es amigo personal de Margarita Zavala y considera que los programas asistenciales del gobierno hacia los grupos sociales marginados son «estúpidos». A eso, él contrapone la capacitación y la formación para el empleo (eufemismo neoliberal en contra de las profesiones y su sustitución por técnicos, más baratos).

El 9 de octubre se registró como candidato independiente a la Presidencia. El 12 de octubre presentó su proyecto de nación titulado «El cambio es hoy, es juntos» en el Museo de la Memoria y la Tolerancia.

Aún es poco lo que puede saberse de su ideario político, pero sus pocas entrevistas están llenas de frases vacías (cambio, ciudadanos, oportunidades, apertura, etc.) y ataques claros a lo que el llama «asistencialismo», que es lo que hoy queda del modelo capitalista del Estado de Bienestar (Welfare).

Me resultó curioso porque también se presenta como gay. Sería el primer candidato a la Presidencia abiertamente homosexual.

Eso, por sí mismo, podría verse como un avance en tolerancia y civilidad. Sin embargo, fuera de ello, no hay ningún indicio de una agenda política que refleje los puntos prioritarios que enarbola el activismo de la minoría sexual a la que pertenece. Nada sobre feminicidios, crímenes por homofobia, transfobia, nada sobre despenalización nacional del aborto, matrimonio igualitario, etcétera.

Por el contrario, sus escasos pronunciamientos reflejan su afiliación a los intereses de la clase empresarial en la que nació y de la que forma parte.

Al igual que con los partidos autollamados «de izquierda», este «independiente» es una más de las diferentes caras del conservadurismo neoliberal disfrazado y representa no la tolerancia, sino la asimilación de un tipo de disidencia (la gay) por un sistema que ofrece candidatos de todos sabores y colores para perpetuarse a través del nefasto presidencialismo mexicano. Habrá quien votara por su guapura, el imbécil y dañino Peña Nieto es la prueba.

Ahora un gay de derecha. No, gracias.


Alex Miguel: Hobbit sanador, fan de los suricatos y los gadgets. Aprendiz de equidad, izquierdoso y volador.

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