Adiós al tinte… Hola dulces 55

Adiós al tinte… Hola dulces 55

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No repetiré lo sabido de cómo nos influencia la moda en especial a la comunidad LGBT, en donde el miedo a envejecer nos paraliza y escuchamos tan directamente comentar que al llegar a determinada edad uno debe de pagar hasta por tener un abrazo y la juventud se aprendió a ponerle precio, ahora surgen los que buscan a un sugar daddy y su traducción seria alguien que los mantenga a cambio de la volátil juventud y unos momentos comprados de placer o de una simple aparición para mostrar que no estamos tan jodidos y aun podemos tener a alguien joven a nuestro lado.

Este 7 de Noviembre cumplo 55 años y por más de 30 años he sido un consumidor de marcas de tintes, al inicio con vergüenza y poco a poco me convertí en el experto que tuvo todos los tonos de café y dorado obscuro, así veo en gimnasios, oficinas, escuelas a muchos otros hombres como yo, gays y heterosexuales que de una semana a otra pasan de un castaño claro, a un castaño cobrizo, a la mancha que se olvidó quitar después de un tinte mal puesto y que nos deja lunares de canas, aferrados a que se ve natural y nos vemos menos viejos, menos acabados, escondiendo la posibilidad del Don… ese nombrecito que remplazo el joven y luego el señor.

Un día de la nada te das cuenta que esa juventud voló y un tinte mal puesto no protege de la edad que poco a poco se deposita en tus memorias, en las arrugas que no borró el bótox, o la liga, o la estirada o las cremas carísimas que nos dejan las tarjetas vacías.

Así que animado en aceptarme y quererme inicié con quitar el tinte y mostrar lo que pretendía esconder tontamente, comprendiendo que el cuidado personal es algo importante pero no lo mas importante, entendiendo perfectamente las  reglas del juego y tomando con dignidad los años que me han formado y que me han permitido impactar en tantas vidas, tantos eventos y tantos amores, con cariño abierto a la posibilidad de un compañero, no creo caer en la tentación de mantener un mal amor a mi lado eso ya lo viví y no me gusto.

Hay quien dice que me volví rencoroso y para nada, pues la vida es tan corta y tan bellamente volatil que te das cuenta que no importa quedarte estacionado donde no te quieren, o te envidian, no tiene caso llenar tu corazón de basura, ni de perreadas o faltas de amor, quienes confiamos en algo superior sabemos que el amor debe estar presente en nosotros para poder multiplicar, así que no permitas que tu vida este en un remolino  de cosas sin sentido que lo único que te dejaran será una sensación de soledad y vacío.

Hoy sin tinte te digo que me importa un comino lo que las personas puedan pensar sobre mi apariencia, edad, apariencia, grado académico o sobre mi fe. Pues soy inmensamente pleno de tener y mostrar quien soy, con todos los defectos que tengo y quiero. Así que te invito a dejar de pretender que las canas se cubren con un tinte de 50 pesos, que el éxito se mide en lo que aparentas y que la vida esta estacionada en una edad, hace 35 años fui modelo de grandes pintores y tenía pintores, escultores, escritores que hacían su mejor esfuerzo por tener mi atención y como no creí en esa imagen tan irreal afortunadamente hoy tengo la experiencia adquirida por estos maravillosos mesenas de intelecto y amor a la vida.

Cree en ti, en algo más que tú mismo y en las personas.

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