Rosenda Monteros (1935-2018) Una estrella de la actuación, consagrada en el Teatro...

Rosenda Monteros (1935-2018) Una estrella de la actuación, consagrada en el Teatro Clásico

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(Veracruz 31 de agosto de 1935-Ciudad de México 29 de diciembre del 2018)

Rosenda Monteros.

Rosenda dejó Veracruz pues sus tíos con los que vivía, rechazaban la idea de dejarla estudiar actuación, por lo que sencillamente se escapó. Rosenda estudiaba danza y declamación en su tierra natal. Ella era desde entonces: amorosa, elegante, valiente y rebelde. Inició en la escena teatral aún adolescente en el teatro experimental. A los 18 años como una Palmera para la obra: “Yo, Colón” en 1953 en el Teatro Insurgentes, alternando con Cantinflas.

Realizó una extensa carrera artística, en sus más de sesenta años de dedicación al cine, al teatro y a la televisión. Se inició en el cine mexicano en la película: “Llévame en tus brazos” en 1953, luego trabajó en el teatro y la televisión. Se casó con el director Julio Bracho en 1955, del que se divorció en 1957, la razón aún hoy se desconoce. En la década de los 60 realizó varios filmes en España, dejando un muy buen recuerdo de ello.

Sin olvidar su faceta como bailarina, que por aquel tiempo la llevó a formar parte de la compañía de Katherine Dunham. Lo que sabemos, es que Rosenda suspiraba por la bailarina Guillermina Bravo, a quién sedujo estando está casada con un comunista apellidado Sánchez Cárdenas.

Contaba José Antonio Alcaraz que el hombre iba a la media noche a casa de Rosenda y le gritaba a Guillermina: «¡Salga, salga, mujer pecadora, salga, sus hijos la están esperando…!» Y sí salió, pero del closet la maestra Bravo, porque nunca dejó a Rosenda Monteros. Sobre la actuación ella decía:

“La suma de experiencias equivale a la fruta que madura y cae por gravedad”, decía una tarde apacible desde su cama, junto a sus gatos. “Yo empiezo actuando y disfruto mi actuación con mucha intuición y poco conocimiento, pero poco a poco se mezclan y negocian ambas partes. Así arranca la experimentación que dura años en conseguir los instrumentos que debes seguir trabajando hasta que ya estén dentro de ti, marcados en tus pulmones, en tu diafragma, en tu pelvis, en todo. No es asunto de musas, sino de trabajo físico, como el de los bailarines, hasta que el músculo, la voz y el pensamiento, se marcan, cobran vida y hacen su labor”.

Héctor Martínez Tamez contaba que la mamá de Guillermina, un día, muy aturdida por la separación de Guillermina de su marido y sus hijos, le exigió a Lola, la hermana de Guillermina que le dijera la verdad, si no había otro hombre en la vida de Guillermina. «Dime, Lola, dime -decía la señora- dime, júrame que no hay otro hombre en la vida de tu hermana, júramelo». Y Lola, hierática respondió: «Sí, mamá, te lo juro, no, no hay otro hombre». La señora suspiró como quitándose un peso de encima.

Guillermina Bravo, fue la pareja de la actriz Rosenda Montero, ambas vivieron en una casa de la calle Rio Amazonas, y luego en Río Nazas en la Colonia Cuauhtémoc, juntas viajaron a Europa y África y juntas desarrollaron proyectos, tales como «La ópera de a 3 centavos» de Bertol Brecht en 1977, donde la productora era Rosenda y la coreógrafa era Guillermina, ahí conoció a Tito Vasconcelos, ese año sería fundado el Sindicato de Actores Independientes. «La vida es sueño» de Pedro Calderón de la Barca fue otro proyecto en el que participaron juntas.

En 1978 asistió al Festival de La Telenovela, donde compartió fila con Silvia Caos y Tina Romero. En 1982 Silvia Pinal decidió adaptar el filme “Cuando los Hijos se Van” a la pantalla chica, dándole un capítulo completo a Rosenda Monteros para un monólogo de su papel de tía Elvira, una solterona. La capacidad actoral de Rosenda, despertó los celos y envidia de la mismísima Doña.

Rosenda, trabajó para la pantalla chica: «Cuidado con el ángel» (1960); «El espejismo brillaba» (1966); «La sonrisa del diablo» (1970); «Lucía Sombra» (1971); «Mi primer amor» (1973); «Los miserables» (1973); «Santa» (1978); «Vamos juntos» (1979); «La madre» (1980); «Cuando los hijos se van» (1983) y «El amor no es como lo pintan» (2000).

Rosenda Monteros compartió escena con la actriz cubano de origen español, Alicia Palacios con quien tuvo una relación amorosa, hasta el fallecimiento de Alicia.

Le fue otorgado el reconocimiento de la Asociación Mexicana de Críticos de Teatro por el récord de 263 funciones de teatro en 1990. El 29 de junio del 2001 fue invitada para develar la placa de: «Papeles, mentiras, secretos» de Leticia Martínez Castro, compartió ese honor con Victor Hugo Rascón Banda y Alma Muriel, el Mtro. Arguelles, faltó por enfermedad.

En el ámbito teatral, perteneció a la Compañía Nacional de Teatro de México (2008-2012), siendo reconocida como actriz emérita. En el 2003 se le reconoció como la Mejor Actriz de Teatro Clásico. Rosenda impulsó el Teatro del Siglo de Oro, su voz era penetrante y seductora. Ella fue una gran defensora de la lengua española:

“Cuando un país es corrupto, lo primero que se corrompe es el idioma. Vamos a lavarlo, a saber usarlo y a entender que nuestro mayor don en la vida es la palabra, conscientes de que la comunicación con la palabra correctamente usada, al sacarle su sabor, su saber, su olor y teniendo todo esto bajo la piel, se puede entonces dejar de lado y hablar entonces como a uno le dé la gana, pero ya estará ese tesoro dentro de ti, que es lo que no sucede”. 

Fernando Fernán-Gómez y Rosenda Monteros, en ‘Ninette y un señor de Murcia’.


Trabajo en obras como: «Fuente Ovejuna» (1982-1983), «La Perricholi», «Naná», «Numancia», entre otros. Piso varios escenarios, entre ellos: El Palacio de Bellas Artes, El Teatro Degollado, El Claustro de Sor Juana, Teatro Hidalgo, Foro de La Ribera, Video Teatros, Teatro Juan Ruiz de Alarcón entre otros.

En cine Rosenda participó en: The White Orchid (1954); María la Voz (1954); A Woman’s Devotion (1956); Feliz año, amor mío (1957); El diario de mi madre (1957); Villa (1958); Sábado Negro (1958); Nazarin (1958); El esqueleto de la señora Morales (1959); La ciudad sagrada (1959); The Magnificent Seven (1960); Los cuervos (1962); Tiara Tahiti (1962); Les indiens (1964); The Mighty Jungle (1964); She (1965); Ninette y un señor de Murcia (1965); Pampa salvaje (Savage Pampas) (1966); Un extraño en la casa (1967); The Face of Eve (1968; ¡Dame un poco de amooor…! (1968); Flash 23 (1968); El coleccionista de cadáveres (1970); Los perros de Dios (1973); Rapiña (1975); Winnetou le mescalero (1980); La casa de Bernarda Alba (1982) y Guns for Hire: The Making of ‘The Magnificent Seven’ (2000).

En junio del 2015 participó junto a José Ramón Enriquez, Luisa Huertas, Eduardo Vazquez, e Ignacio García en el Centro Cultural España, para homenajear a León Felipe. En enero del 2016 recibió La Medalla Bellas Artes por sus 60 años en la escena teatral de manos de Luis de Tavira y María Cristina García Cepeda. Al agradecer Rosenda, dijo sentirse muy afortunada, aun cuando ha vivido también momentos de dudas y flaquezas: “Me he sabido levantar con mayores bríos. Todos han sido mis grandes maestros. Cada uno en su medida y capacidad. Soy producto de todo eso. Por ello, todavía serán testigos de otra tanda. Mi tarea no está concluida. No estoy sola en el camino, sino rodeada de gente muy valiosa. Esta medalla la comparto con todos, es del teatro.”

Ese año el joven director Juan Carillo, la escogió para el papel de Numancia en la obra homónima, estas fueron sus últimas impresiones con el director:

“¿Cómo, si la obra se llama Numancia? ¿Vamos a verla un poquito y luego no la veremos nunca más?, le pregunté. ‘Quiero que abras la boca y salgan las palabras. No pongas ningún dramatismo actoral, tiene que salir de muy dentro de ti un dolor por los numantinos que conmueva al público sin que hagas el mínimo esfuerzo’, me dijo Juan.

Rosenda Monteros (Excelsior)

Fue muy difícil. Con mucho trabajo logré suavizar el temperamento, dejarlo de lado, buscar una característica diferente y abrillantarla. Juanito decidió que yo estuviera a lo largo de toda la obra como una presencia, un recuerdo de que Numancia está vigilando y cuidando a sus numantinos hasta el final, en que mueren por hambre, sitiados por el ejército romano, y entonces ella reúne a su pueblo y muere con él.

Así el mío se convirtió en un personaje entrañable. Numancia fue el amor de ese momento. Después el tiempo, como un ajedrez, va colocando en su lugar las piezas y entonces resplandecen las que por una razón u otra se quedaron más dentro de tu ser”.

Hasta la fecha se desconoce la causa de muerte de Rosenda, lo que sabemos es que se encuentra ya con su gran amor: Guillermina Bravo. El 30 de noviembre fue velada en el escenario de la Sala Héctor Mendoza, fue despedida en el escenario con una escenografía rebosante de fichas y palabras; como también las notas de La Chacona de Bach.

Para efectos legales su nombre era Rosa Méndez Leza.

Agradezco a Gonzalo Valdés Medellín su valiosa información.

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